Huber Matos

Escrito por  Ginés Sánchez Nov 19, 2020

Hace seis años falleció en Miami, a la edad de 95 años, Huber Matos, profesor cubano que peleó durante la Revolución Cubana (1956-1959).

Se une a la revolución de Fidel Castro estando en el exilio en Costa Rica, ya que había estado contra el dictador Fulgencio Batista. Se gana el grado de comandante al proveer un avión clandestino lleno de armas y municiones hasta la Sierra Maestra desde Costa Rica, haciéndose cargo de la novena columna y del ejército de Camagüey.

Un tiempo después del triunfo de la Revolución, en 1959, y al percatarse del giro marxista que a ésta le imponían los Castro, envió una carta pública donde se manifestaba abiertamente contra esta orientación (Fidel Castro había declarado, enfática y públicamente, lo contrario en un principio).

La reacción de Fidel fue enviar a Camilo Cienfuegos, otro de los comandantes de la Revolución, así como lo eran el Che Guevara y Raúl Castro, acusándolo de sedición y con información errónea con la intención de (se dice) enfrentarlos a los dos haciendo que murieran en la escaramuza ambos, pero Cienfuegos se dio cuenta de que no había tal revuelta, se lo comunicó así a Fidel, y éste lo mandó arrestar y lo sometió a un juicio sumario donde se le encontró culpable, aunque muchas voces cercanas se pronunciaron a favor del fusilamiento, éste hizo que se le condenara a una pena de prisión de 20 años, los cuales cumplió íntegros de 1959 a 1979, y no lo envió al paredón sólo para “no crear un mártir”.

Meses después morirían (muy convenientemente para Fidel) los otros principales comandantes de la Revolución: Camilo Cienfuegos en misterioso accidente aéreo, y el Che Guevara abandonado a su suerte tratando de hacer románticamente la revolución en Bolivia, quedando prácticamente ya solos Fidel y su hermano Raúl con un puñado de incondicionales.

Al día de hoy, después de 65 años, aún gobiernan Cuba los Castro. Mucho se ha escrito y discutido acerca de Cuba, de su tragedia que ha vivido durante décadas en medio de “dos fuegos”: por un lado la dictadura de los Castro y por el otro el criminal bloqueo económico al que está sometida la isla. Lo cierto es que la realidad no es blanca ni negra, sino de una serie de diversos tonos de gris, donde por un lado están los indudables logros en materia de salud, educación, seguridad y medio ambiente, entre otros, y por otro la brutal falta de libertades y escasez de casi todo tipo de bienes.

Pareciera que Cuba empieza, muy gradualmente, a abrirse al mundo, y cuando esto sea así, tiene unos cimientos muy sólidos de los cuales carecen (de forma similar) prácticamente todos los demás países latinoamericanos. Ojalá que en no mucho tiempo veamos cumplido el sueño de Huber Matos y tantos otros, de una Cuba más justa y más libre, que su sacrificio y el de otros tantos cubanos no sea en vano.