El rol del estudiante Eduardo López Betancourt

El rol del estudiante

Escrito por  Eduardo López Betancourt Nov 23, 2020

El papel del alumno en el aula es, sin duda, el elemento más importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje; no existe un maestro sin alumno; no podría integrarse un salón de clases sin este; en cada parte del proceso de educación se ven involucrados los alumnos, que fungen como discípulos ante sus profesores, a fin de ser guiados para alcanzar determinados objetivos o determinados fines académicos.

El alumno en el aula debe cumplir con determinadas obligaciones, que se manifiestan en el momento en que se subordina al profesor como su discípulo, que tiene como interés general obtener los conocimientos y las habilidades necesarias encaminadas al aprendizaje.

A lo largo del proceso enseñanza-aprendizaje, el alumno desarrolla determinadas características que le permiten llevar a cabo acciones en las que intervienen sentimientos, emociones y sensaciones. De manera que cada tipo de alumno –sea reflexivo, teórico, pragmático o activo– presenta determinadas características, tanto particulares como comunes, dentro de las cuales se encuentran: creativo, entusiasta, arriesgado, innovador, líder, prudente, receptivo, analítico, investigador, observador, lógico, racional, metódico, objetivo, crítico, práctico, seguro, planificador y organizador, entre muchas otras.

El papel que desempeña el alumno es más complejo de lo que se plantea; tiene, además de derechos, obligaciones, que debe cumplir con los profesores, con sus padres y con sus compañeros. Estas obligaciones lo llevarán a diseñar y encaminar los objetivos que pretenda alcanzar, y entre ellas destacan las siguientes: aprender a trabajar en equipo, ser capaz de auto-dirigirse y auto-evaluarse, mostrar respeto a su profesor, entablar un medio de comunicación con el profesor, contar con habilidades de aprendizaje, aprender a resolver problemas de manera práctica, mostrar interés y cumplir las obligaciones que le corresponden como estudiante.

En el lado negativo del alumno como protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje se encuentran sus defectos, que llevan a la decadencia de sus habilidades, así como vuelven inestable la relación de interacción con su maestro. Los defectos del alumno son consecuencia, en su mayoría, de la relación que establecen con su guía, la cual se puede ver entorpecida por actitudes del profesor como: indiferencia, falta de preparación, ignorancia sobre el curso o falta de interés ante las cuestiones que le planteen los alumnos.

Por otra parte, existen aciertos que el alumno tiene, es decir los cuales, al ser constantes en el tiempo, llegan a convertirse en hábitos, una verdadera virtud y herramientas que les serán útiles en su desempeño como estudiantes y más tarde profesionistas.

Entre dichos aciertos se encuentran los siguientes: el hábito del estudio diario; responsabilidad, es decir casarse con el estudio; honestidad, es decir la rectitud al conducirse en su actuar académico; puntualidad, en el caso de los estudiantes de derecho y profesionales litigantes saben que esto es fundamental para el éxito en la carrera de Derecho.