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Complejos, prejuicios y bajezas

Escrito por  Ginés Sánchez Ene 12, 2021

Félix Salgado Macedonio, ingeniero agrónomo de profesión, de origen modesto, en un hogar de familia mexicana con la cultura del esfuerzo honesto en su ADN; de una de las miles de regiones rurales olvidadas por décadas, en este caso en la Tierra Caliente de Guerrero. Una de sus pasiones es el periodismo, oficio que ejerce desde los tempranos años 80, en que fundó y dirigió un combativo periódico en la ciudad de Iguala.

Ante un prudente retiro del servicio público se desempeñó como director del prestigiado diario La Jornada Guerrero, trinchera desde donde se han señalado errores, saqueos, masacres y abusos de una clase política que en el período que comprendió los años de 2006 a 2012, no conoció límites, y ya mismo se empieza a colocar cómo una de las páginas más oscuras en la historia nacional.

Fiel a la idea y el faro que supone, en la larga noche profunda y negra neoliberal, que representa el movimiento por la Cuarta Transformación de la vida pública en México, jamás siquiera dudó en participar en gobiernos emanados de membretes políticos que no fueran afines a sus firmes ideales y convicciones, error que si cometieron prácticamente todos los que contendieron con el en el proceso selectivo interno de su partido, Morena. También hay un hecho, es de los pocos políticos en activo en no tener un pasado priísta, así éste haya sido en un remoto origen, en los tiempos en los que si se pretendía ser servidor público se pertenecía al PRI o al PRI, no había más opción. Sin embargo, Félix no, él está en un sólo sitio, desde sus inicios hasta el día de hoy, y así lo hará hasta el último día de su vida, y así lo habría hecho en el muy poco probable, pero tampoco imposible, de que la 4T no hubiese triunfado; su paciencia y terquedad, en el buen sentido del término, son otros de sus tatuajes de carácter.

Escribo este texto con el ánimo de que llegue a algunos periodistas de prestigio nacional algunos, que por extraño que parezca, y a pesar de su vasta experiencia y agudeza de análisis, se dejan llevar por viejos prejuicios y estereotipos: que si Félix se tomó un par de cervezas de más y tuvo una discusión, o que si no, hace cosa de ¡un cuarto de siglo! ¿En serio, ese es su rasero? ¿Porqué no visitan Acapulco e indagan acerca de aspectos cómo la administración como alcalde de Acapulco (2005-2008)? O el hecho de su cuasi monacal vida personal; habita la misma casa de hace décadas, que fue una herencia de su señora madre, por cierto, o de que es quizás el único político guerrerense en poder caminar por las playas o calles de la ciudad, sin ser no sólo no molestado, sino saludado con cariño genuino por las multitudes que saben reconocer su trayectoria y se aprestan a saludarlo y a tomarse alguna selfie con él. Ante un rival así, es comprensible la andanada, ya convertida en una caricatura del fracaso, de sus malquerientes, que le han pretendido endosar bajezas que casualmente se tratan de ventilar en los meses de época electoral, pero ese tema no merece la pena ni tocarlo siquiera, ya que el elector guerrerense lo tiene más que claro, y parece ya, tener más que decidido el sentido del voto que ha de salir a emitir este año 2021 que apenas comienza.