Relación bilateral y vacunas

Escrito por  Ginés Sánchez Feb 09, 2021

Sin duda, con la llegada del ya hoy expresidente Donald Trump a la Casa Blanca, la relación bilateral con México resultó ser, para sorpresa de propios y extraños, la mejor en décadas; el odio hacia México resultó en simple retórica y ruido electorero, cosa que se empezó a notar en las exitosas negociaciones que cambiaron no pocas condiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta, por sus siglas en español e inglés, respectivamente), hoy denominado T-MEC. Tanto la voluntad política, habilidad y pragmatismo de los tres gobiernos en cuestión (Estados Unidos, México y Canadá), en el caso de México con participantes de la administración aún en funciones (EPN) y la del gobierno ya electo (Andrés Manuel López Obrador) con las cabezas visibles de dichos equipos (Ildefonso Guajardo y Jesús Seade).

El buen entendimiento entre México y Estados Unidos se hizo patente también durante la reunión cumbre de emergencia de los países productores de petróleo con motivo de la emergencia que hizo que, a causa de la pandemia, el precio del barril de petróleo haya caído a precios surreales de menos cero. Por intercesión de Washington, México fue el único país al que se le permitió no reducir su producción, dado el proceso que vive nuestro país de rescatar de la ruina a la que había sido condenado nuestro sector energético por el buitresco neoliberalismo.

Bien, en el caso de las vacunas, así como en el de la coyuntura petrolera, a todas luces existía una especie de acuerdo de palabra entre los presidentes Trump y López Obrador, de Estados Unidos ceder la posibilidad de cupos de exportación a México, con la finalidad de comprar vacunas, ya pactadas por el gobierno de las barras y las estrellas con un par de laboratorios.

Esto último se cayó en días recientes, durante la llamada telefónica que sostuvieron el presidente Biden, con olor a naftalina de la política más mafiosa estadounidense, que nunca ha tenido amigos, sino intereses, misma que no repara en que mueran cientos de miles de seres humanos por año, con sus políticas hipócritas, absurdas y de vil saqueo.

Lo expuesto en el anterior párrafo explica por qué no sólo el calendario de vacunación en México vaya a sufrir, o ya los experimente, significativos cambios, sino que la estrategia misma en su conjunto, también; de ahí la repentina aparición de la vacuna rusa Sputnik V como opción viable y toral, que ya es aplicada (por cierto) con éxito en países cómo Argentina, por sólo citar un ejemplo. La habilidad de la Cancillería mexicana ha hecho que no seamos vistos más como el patio trasero de Estados Unidos, país con el cual ya se avizora que se volverá a la relación áspera de siempre, y a los intentos de subyugación de nuestro país y su gobierno hacia el suyo.

El presidente Biden, más un títere desahuciado del cártel Clinton-Obama que cualquier otra cosa, intentará desestabilizar al gobierno de López Obrador, valiéndose de cualquier argucia de las que acostumbran. Si fueron capaces de un autoatentado de las dimensiones de Nueva York en 2001 y otras tantas barbaridades que la historia nos enseña, no nos sorprendamos de nada. La hipocresía y la mafia del poder gringa han regresado por sus fueros. Por eso a México convenía la reelección de Trump; el comenzar a tejer, casi desde cero, la relación bilateral, que perderá su extraordinario buen cauce, no es cosa menor. Ojalá que haya el mayor éxito posible en tamaño reto. n