Historia del delito de homicidio

Escrito por  Eduardo López Betancourt Mar 01, 2021

Se ha dicho que el homicidio es tan antiguo como la humanidad. Algunos autores han considerado que desde que el hombre empezó a vivir en conjunto surgió el crimen, porque el ser humano, en sí mismo, en una fusión de ideas y sentimientos positivos y negativos, como la generosidad y el egoísmo.

El delito de homicidio, en el transcurso de la historia, ha sido severamente castigado porque atenta contra la vida, y éste es el valor o bien más preciado que tiene el ser humano.

En el antiguo Oriente, a la persona que efectuaba un homicidio se le imponía la Ley del Talión, “vida por vida, ojo por ojo, diente por diente”. Esta práctica se realizaba principalmente entre los hebreos y los babilonios, así como en Grecia.

En el derecho romano primitivo se estimó el homicidio como un sacrilegio, y se le castigó con la expiación religiosa. La Ley Numa ya hacía referencia al homicidio y lo castigaba con la pena de muerte; pero esa sanción sólo era para el homicida de un hombre libre o ciudadano, porque el homicidio del siervo al lado de su amo, o la del hijo realizada por el Pater Familias, durante largo tiempo no constituyeron hechos punibles, hasta que en los periodos de Justiniano y Constantino perdieron su impunidad.

Ya en el tiempo de la Ley de las XII tablas existieron jueces especiales para los procesos de homicidio a quienes se les denominaba Quaestores Parricidi.

La Ley Cornelia delegó a un jurado presidido por los magistrados, denominado Quaestiones, el conocimiento y el castigo de este delito, cuya pena era, para el ciudadano romano, la interdicitio Aqun et igni, y para los esclavos, la muerte.

En el imperio romano se castigó a los nobles con el destierro, y a los plebeyos se les sancionaba arrojándolos a las fieras.

Con Justiniano se amplió la pena de muerte para todos los homicidas. Con la Ley Aquila, respecto al homicidio involuntario que había en algunas ocasiones, la reparación pecuniaria.

En la Edad Media, con el derecho germánico, prevaleció la tendencia de castigar el homicidio con penas privadas. Al surgir el derecho canónico, apoyado en el derecho romano, se hizo distinción entre el homicidio culposo y el homicidio doloso, y este a su vez se dividió en delito de homicidio calificado y simple; se castigaba con penas pecuniarias al homicidio simple, y con la pena de muerte al homicidio calificado.

En el fuero juzgo aparecen modalidades de este delito, entre ellas el homicidio voluntario.  En el fuero real se hace la diferencia entre el voluntario y el involuntario. En la Ley de Partidas aparecía también el elemento voluntad en el delito que estamos analizando.

El Código Francés de 1810 castigó con pena de muerte al homicidio calificado.

En el Código Belga de 1867 encontramos este delito en el Titulo VIII “Crímenes y delitos contra las personas”, en el Capítulo I “Del homicidio y de las lesiones corporales voluntarias” , y en el II “Del homicidio y las lesiones involuntarias.” n