Historia nacional del parricidio

Escrito por  Eduardo López Betancourt May 24, 2021

La naturaleza jurídica del delito de parricidio se comprendía como el homicidio de los ascendientes que señalaba el artículo 323 antes de las reformas citadas en un principio, los cuales eran el padre, la madre o cualquier otro ascendiente consanguíneo y en línea recta, fueran legítimos o naturales.

Durante la época colonial, al aplicar las leyes del Fuero Juzgo y las Partidas, se castigaba al parricida con la pena denominada Culleum, consistente en azotar al agente del delito públicamente y después meterlo a un saco de cuero y aventarlo al río. Una característica de esta pena se constreñía a colocar también dentro del saco a cuatro animales: simio, culebra, can y gallo.

Como ya lo mencionamos anteriormente, el delito de parricidio tiene su antecedente en la partida 7, Título VIII De los Omezillos, en la Ley XII, la cual establecía: “Que pena merece el padre que matare al fijo, o el fijo que matare a su padre, o alguno de los otros parientes. Si el padre matare al fijo, o el fijo al padre, o el auuelo al nieto, o el nieto al auuelo, o su visauuelo, o alguno dellos a el; o el hermano al hermano, o el tio a su sobrino, o el sobrino al tio, o el marido a su muger, o la muger a su marido; o el suegro, o la suegra, a su yerno, o a su nuera; o el yerno, o la nuera, a su suegro, o a su suegra; o el padrastro, o la madrastra, a su entenado, o el entenado al padrastro, o a la madrastra, o el aforado al que lo aforro. Qualquier dellos que mate a otro a tuerto, con armas, o con yeruas, paladinamente, o encubierto, mandaron los Emperadores, e los Sabios Antiguos, que este atal que fizo esta enemiga, que sea azotado públicamente ante todos; e de si, que lo metan en un saco de cuero, e encierren con el un can, e un gallo, e una culébra, e un ximio; e después que fuere en el saco con estas quatro bestias, cosan ia boca del saco, e lancenlos en el Mar, o en el Rio que fuere mas acerca de aquel lugar do acaesciere. Otrosi dezimos, que todos aquellos que diessen ayuda, o consejo, por que alguno muriesse en alguna de las maneras que de suso diximos, quier sea pariente del que assi muere, quier estraño, que deue auer aquella mesma pena que el matador.

Eaun dezimos, que si alguno comprare yernas, o ponzoña, para matar a su padre, e desque las ouiere compradas, se trabajasse degelas dar; maguer non gelas pueda dar, nin cumplir su voluntad, nin se le aguisasse: mandamos que muera por ello, tambien como si gelas ouiesse dado, pues que non finco por el. Otrosi dezimos, que si alguno de los otros hermanos entendiere, o supiere, que su hermano se trabaja de dar yeruas a su padre, o de matarlo en otra manera, e non lo apercibiere dello, pudiendolo fazer, que sea desterrado por cinco años”. Rodríguez de S. Miguel, Juan N., Pandectas Hispano-Mejicanas, tomo III, Ed. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1980, p. 386.