¿Clasismo y racismo en Madrid?

Escrito por  Ginés Sánchez Jun 01, 2021

El abierto clasismo sin pudor que mostró Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, al pretender la creación de una liga totalmente exclusiva y excluyente, compuesta por sólo supermillonarios de Europa, y que afortunadamente contó con el abierto rechazo de la afición, que entiende de forma correcta la esencia del futbol, e incluso de la UEFA y la FIFA, organismos cuasi mafiosos que manejan, al estilo de la Iglesia católica de siglos anteriores, al deporte y fenómeno social masivo más apasionante del planeta, el señor Florentino es también a todas luces un personaje muy opaco y siniestro, tanto en sus negocios, que se extienden por el mundo dejando su estela de corrupción y desaseo, sino que, por si fuera poco, tiene un cariz innegablemente racista.

El Real Madrid, contrario a la inmensa mayoría de los equipos de Europa y el mundo, puede uno revisar y no cuenta con jugadores africanos o de origen africano, de color, pues, o ni siquiera latinos; es, se puede afirmar categóricamente, una suerte de selección mundial caucásica, y esto desde los famosos Galácticos, de finales del ya anterior siglo y principios del presente.

Y es que no es casualidad tampoco que el mejor portero del mundial Brasil 2014 haya permanecido tan poco tiempo en el club merengue cuando es que lo ganó todo ahí y tuvo actuaciones soberbias que hicieron al arquero costarricense una pieza clave; esto se reflejaba en la afición, que al menor error de Navas era crucificado en las redes sociales, abucheado en el estadio. Tampoco el colombiano James Rodriguez y Javier, nuestro Chicharito Hernández, tuvieron ahí un trato justo. Fueron los tres vendidos a la primera oportunidad que la dirigencia del club tuvo de deshacerse de ellos; Keylor Navas hoy lo gana todo en Francia, con el parisino PSG; Francia, por cierto, país campeón actual del mundo con una selección en la que más de 80 por ciento de sus futbolistas ganaron la justa siendo de origen africano. En el caso del mejor portero, de lejos, en la historia de toda la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (la Concacaf), fue sustituido por el arquero de la selección de Bélgica Thibaut Courtois, que sí parece que tardará muchos años siendo el cancerbero merengue. Ahí sí no hay urgencia por transferirlo.

Un promotor de jugadores en España, de nombre Santos Márquez, afirmó por ahí de 2015 que a Florentino Pérez no le gustaba contratar jugadores africanos, y puso como ejemplo a Claude Makele, francés nacido en la República del Congo, que duró y jugó ahí lo que canta un gallo, o que inexplicablemente no pudo cerrar la contratación de uno de los mejores 9s de los últimos tiempos, el camerunés Samuel Eto'o, que acabó más que triunfando con el, este sí (hay que reconocer) club para nada con indicios que hagan sospechar racismo, el Barcelona, también español.

Por todo eso es tan difícil el que se contrate a Hugo Sánchez, máximo goleador mundial de la década de los 80, y de los futbolistas históricos no sólo del Real Madrid, sino de la liga española en general, y de todo Europa, y no es tanto por su falta de experiencia o logros como entrenador; a Zidane se le nombró al frente del primer equipo sin haber dirigido nunca, ni un minuto, en algún equipo de primera división. Pasó de la filial Castilla directo al primer cuadro, y aun así resultó más que exitoso. Por lo anterior, es más fácil pues que se nombre a Raúl González, ex jugador (gran futbolista) e icono del madridismo, con nula experiencia en divisiones primeras, al igual que Zidane, que a Hugo Sánchez, y en esa decisión pesará, más de lo que la mayoría piensa, un criterio más que deportivo, propio de las épocas coloniales y de los regímenes fascistas, es decir el origen no caucásico de Sánchez Marquez. En suma, si a Florentino le salió mal su burdo intento de matar el romanticismo en el fútbol, excluyendo a los no multimillonarios, si bien que puede, y lo hace, tener en el equipo que preside a uno compuesto sin jugadores de origen y rasgos que sólo sean del ya mencionado caucásico, y eso, para quien dude, se puede demostrar revisando a conciencia las plantillas del Real Madrid en el último cuarto de siglo. n