Evelyn y su plan de gobierno para un sexenio

Escrito por  Isidro Bautista Soriano Jun 23, 2021

Hay casi cuatro meses para que la gobernadora electa de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, prepare su plan de gobierno 2021-2027.

Los tres gobernadores que han llegado al cargo por partidos de izquierda, concretamente PRD, Zeferino Torreblanca Galindo, Ángel Aguirre Rivero y Rogelio Ortega Martínez, al terminar su ejercicio dejaron mal sabor de boca.

Si fuera levantada una encuesta para calificar su desempeño, obviamente saldrían reprobados. Basta observar el hecho de que el primero de ellos no pudo llegar a ser por segunda ocasión presidente municipal de Acapulco en dos intentos; el segundo ya no tuvo el empuje para hacer ganar al priísta Mario Moreno Arcos ni a otros candidatos a ediles y legisladores que apoyó en el aún vigente proceso electoral, y el tercero de plano ni se asomó en los templetes.

El respaldo popular nunca visto en una campaña de candidato a gobernador como ocurrió con Zeferino y Aguirre, y que se reflejó en las urnas, se vino abajo como trago de agua, a tal extremo que seguramente ya no volverán a buscar otro cargo de elección popular. Aguirre, de plano, públicamente acaba de tirar la toalla.

Guerrero, como una vez lo dijo el entonces gobernador René Juárez Cisneros, no es Disneylandia. En realidad, es un barril de pólvora o, dicho más suavemente, una papa caliente.

La pandemia ya dejó de ser dolor de cabeza, pero queda como secuela principal el desplome de la economía en todos lados.

La inseguridad sigue como el problema número uno no sólo de Guerrero, sino del resto del país. Lo sucedido apenas en Reynosa, Tamaulipas, volvió a poner los pelos de punta. En los candidatos de todo el país fue un tabú el asunto de la delincuencia organizada, y algunos sucumbieron o cayeron sin vida bajo sus balas.

La gobernadora electa tiene que rodearse de un gabinete que no le falle, y que para ello recurra a la frase sabia, milenariamente sabia, de que por sus obras, por sus hechos, por sus frutos, los conoceréis, para que realmente respondan sus integrantes a la máxima que ella enarbola en el sentido de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo de Guerrero, que también acuñó y acuña su padre, el senador Félix Salgado Macedonio, lo cual en gran medida le sirvió para ganar la elección.

Se oye bonito, y no cuesta trabajo decir no mentiré, no robaré –ni poquito, como lo confesó el ex alcalde de San Blas, Nayarit–, porque, como ha pasado trienio tras trienio y sexenio tras sexenio, ya en el cargo, ni saludan ni contestan el teléfono. Levantan la mano y juran respetar la ley y hacerla respetar, y no cumplen. Es fácil jurar. Con la misma esposa se jura amarla y estar con ella en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe, y son pocos los que le cumplen, contaditos con los dedos de la mano.

Tiene tiempo suficiente de aquí al 15 de octubre la Torita para elaborar un plan de trabajo para un sexenio, no para un gobierno trunco, porque ahora hay gobernantes que duran poco en el cargo, ya sea por licencia voluntaria o porque los quitan. En eso hay que reconocer la capacidad política que ha tenido Héctor Astudillo Flores por cruzar al último tramo de su ejercicio constitucional, y pasarlo bien, como uno de los gobernadores mejor calificados del país. n

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