Chilango

Escrito por  Ginés Sánchez Jul 05, 2021

La palabra chilango evoca a las personas originarias de la Ciudad de México o, más bien, del altiplano central en general (del Anáhuac, pues); también conocidas como defeño (término en desuso desde el cambio de nombre de Distrito Federal a Ciudad de México, en su nueva Constitución de 2016), capitalino o la reconocida formalmente por la Real Academia de la Lengua (RAE), que sería mexiqueño, incorporada acertadamente en 2001, cuyo sufijo (eño) remata otros no pocos gentilicios (costeño, toluqueño).

Investigadores y académicos enfocados en disciplinas cómo la historia y la lingüística sólo coinciden en algo al respecto de ese vocablo de uso tan popular y extendido por todo el país: se desconoce a ciencia cierta el origen de la palabra; hay no pocas especulaciones, pero ninguna es de fiar y carecen, casi por completo, de un sustento científico.

Un posible origen, que en este brevísimo texto esbozamos, se encuentra en el nombre de un enclave, con forma de península, ubicado en lo que hoy es el estado de Campeche: Xicalango, que fue en épocas de florecimiento del imperio mexica un importante puerto comercial e incluso en algún momento punto de avanzada militar tenochca.

Punto estratégico geográficamente hablando, lo dotaba de dicha importancia, siendo un sitio donde confluían ríos, lagos, caminos y mar; su mayor relevancia, según las crónicas, la tuvo entre los periodos clásico tardío y posclásico, con especial énfasis durante el reinado del emperador Ahuizotl (1486-1502), donde el tráfico mercantil entre los dominios de la metrópoli azteca eran clave, dada su intensidad.

Al parecer también, a la llegada de las primeras expediciones europeas, de Grijalva y Cortés, había disminuido considerablemente, pero hay historiadores que le dan tal importancia anterior, durante su esplendor, similar a la de los principales puertos de Europa o a los de Asia descritos por el célebre viajero mercader Marco Polo. Ya para el siglo XVI, al parecer sólo en el sitio se celebraba una especie de feria comercial, con sólo un puñado de eventos por año.

Lo anterior puede explicar el importante papel que llegó a jugar en lo político y lo económico, y sus repercusiones de todo tipo antes y después de la llegada de los españoles, en el dominio y después colonización de todo el sur de la Nueva España.

Recordemos que el dominio de los dos siglos de esplendor mexica eran más al sur-sureste, que es donde se encontraban las grandes urbes civilizadas (no es casualidad la sentencia de Alfonso Reyes, de que en México, geográficamente, “donde empieza la carne asada termina la cultura”), y también que lo que hoy conocemos cómo Mesoamérica como materia de estudio, y que fue dominado durante el siglo XV y parte del XVI (posclásico tardío) por los mexicas llegaba hasta lo que hoy es Nicaragua, cuya raíz más reconocida es nic-Anáhuac (“hasta donde llega el Anáhuac”, en náhuatl), sitio entonces más que estratégico, donde se puede decir que se dividen las aguas del Golfo de México y el mar Caribe, o bien el altiplano central de todas las ciudades-Estado sojuzgadas por ellos, la también llamada Triple Alianza. n