La visita de AMLO, con mejores vientos

Escrito por  Isidro Bautista Soriano Jul 21, 2021

La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador significa que le irá bien a Guerrero.

Con Héctor Astudillo Flores, en su carácter de actual gobernador, le ha ido razonablemente bien, a pesar de que ambos militan en partidos distintos; es más, opuestos.

Con Evelyn Salgado Pineda, gobernadora electa –como ya lo señalamos aquí hace un par de semanas–, seguramente le irá mejor, por ser de un mismo partido, de una misma corriente ideológica dentro de Morena. No hay duda de que a donde López Obrador vaya políticamente, ella lo seguirá.

Le ha ido bien a Guerrero con Astudillo, o dicho de otra manera –cruda, pero realista–: no le ha ido mal, como ha ocurrido u ocurre con otros estados por la relación fría o hasta enfrentada imperante entre el titular del Ejecutivo federal y los gobernadores, como es el caso de Michoacán.

Los cuatro días que el Presidente estuvo de visita lo dicen todo. Hasta donde se tiene memoria, ningún presidente de la República había permanecido tanto tiempo al hilo en esta entidad, ni en ninguna otra, ni incluso en las gobernadas bajo la bandera de Morena.

Eso significa el hecho de que hay una cálida relación entre ambos mandatarios, que también fue constatada por sus dichos, dichos de halagos mutuos, de principio a fin, los cuales, por lo que se vio, permearán hasta el último día del ejercicio constitucional del priísta.

Habría que abonarlo en mucho al nivel de capacidad política que ha alcanzado el anfitrión, a tal extremo que se ha situado entre los mejores mandatarios estatales del país, a pesar de tratarse de un estado de rezagos históricos y, por lo mismo, de imparable convulsión política, por los que han caído gobernadores antes de terminar su sexenio, en desgracias, claro, que aún se recuerdan.

Astudillo ya la libró, y la libró bien. Está casi del otro lado del río, a menos de tres meses de desocupar el cargo.

Sin esa relación –obvio– no habría sido posible el inminente traslado de la sede de la Secretaría de Salud al puerto de Acapulco.

Ahora, Astudillo, a preparar en todo lo posible su salida, y Evelyn, su entrada, su debut, que tanto espera el pueblo de Guerrero: ser mejor que sus antecesores. n

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