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Luto

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Sep 10, 2017

Una noche interminable fue la que vivimos los mexicanos que sentimos el temblor de la noche del jueves pasado, porque conforme transcurrían los minutos fuimos enterándonos de la magnitud de los daños en otras ciudades y otros estados.

Aunque en Acapulco hubo zonas donde apenas se percibió, en otras sí causó mayor temor.

En la madrugada de este viernes, el presidente Peña Nieto informó a la población que este sismo era el peor en más de 100 años de historia del país, que registró 8.2 grados Richter, con epicentro en Pijijiapan, Chiapas; incluso poco más fuerte que el de 1985, que afectó, principalmente, a la Ciudad de México.

Hasta el día de ayer, ya se llevaban 65 muertos contabilizados en tres estados, con el pronóstico de que pudiera crecer el número conforme avancen las labores de retirar los escombros de los inmuebles dañados. También se registraron cortes de energía eléctrica en varias zonas afectadas por el sismo, siendo restablecido el servicio de luz, paulatinamente, conforme pasaban las horas después de ocurrido el siniestro.

Con motivo de la dimensión de los daños, es que el primer mandatario decretó tres días de luto nacional por las víctimas del movimiento telúrico, durante su visita a la zona más afectada por el temblor del jueves en la noche.

Juchitán, Oaxaca, fue la población más afectada, donde la presidencia municipal y el hospital del Issste se vinieron abajo, entre otros inmuebles; también en ese lugar se registró el mayor número de decesos, de heridos y de viviendas dañadas.

Este saldo en el estado de Oaxaca se debió, principalmente, a la cercanía con el lugar del epicentro del temblor, siendo Guerrero un estado con menos afectaciones, pero no por eso menos importantes.

Como medida de precaución, el viernes se suspendieron las clases en los 11 estados afectados por el temblor, con la intención de revisar los edificios escolares para evitar riesgos al personal docente y al alumnado. Este lunes se reanudarán las clases en los planteles donde no exista el riesgo de algún incidente.

En nuestro estado, las autoridades, hasta ayer, reportaban 59 inmuebles escolares con daños menores y ninguna víctima.

Afortunadamente, de inmediato, nuevamente, se dieron muestras de solidaridad entre la misma población afectada y el resto de los mexicanos de otros estados, como fue el ofrecimiento de voluntarios para ir a colaborar en las labores de rescate.

Algo que llamó la atención de todos fue el video donde se muestra a una persona que, en Juchitán, en medio de los escombros, amarró una bandera mexicana a un palo y la alzó y dejó parada entre las ruinas de lo que fue el palacio municipal del lugar. Estas imágenes fueron compartidas miles de veces entre los usuarios de las redes sociales como un gesto de solidaridad entre los mexicanos. Un motivo de orgullo patrio entre tanto daño y dolor.

Asimismo, diversas dependencias abrieron varios centros de acopio en varios estados para las personas afectadas por este temblor que suman centenares entre Chiapas y Oaxaca, principalmente.

Diversos personajes y países han enviado palabras y muestras de solidaridad con los mexicanos, entre ellos el papa Francisco, y ofrecieron su disposición a colaborar en las labores de rescate o de ayuda humanitaria.

Las autoridades federales levantan un censo de las personas y viviendas afectadas para poder programar la reconstrucción, esperemos que no se tarde tanto la restauración de los inmuebles para que los damnificados puedan recuperar, poco a poco, la vida que tenían antes del temblor.

Ahora bien, confío que esta reconstrucción se agilice y no suceda como aquí en Guerrero, que a cuatro años de los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel, aún muchos damnificados están en espera de recuperar sus viviendas, pero una vivienda digna, no de cartón.

Porque los que ya recibieron sus nuevas casas, en diferentes municipios guerrerenses, la mayoría se queja de la mala calidad de las mismas, porque cuando llueve se filtra el agua de la losa y cada vez que tiembla se cuartean las paredes. Eso sin contar que las entregan sin los servicios básicos. Ya no digamos las escrituras.

Ojalá aquí en Guerrero, pronto se resuelva este problema de los damnificados que siguen en espera, después de cuatro años, de recuperar la normalidad en sus vidas.

Mientras, volviendo al tema del temblor del jueves, dentro de las posibilidades de cada persona, hay que cooperar y aportar artículos de primera necesidad para las personas afectadas por el sismo que repercutió en once estados.

Los artículos que más se necesitan son agua embotellada, cobijas, colchonetas, alimentos enlatados, artículos de aseo personal, alimento para bebés, entre otros objetos. También han abierto cuentas en algunos bancos para que se hagan aportaciones económicas para destinarlos a las zonas dañadas por el llamado el sismo del siglo.

Este año de 2017 la naturaleza se ha ensañado con nuestro país entre tanto fenómeno meteorológico; todavía no salimos de una cuando ya estamos entrando a otra.

Eso que dicen que septiembre y octubre son los meses en que peor le va a nuestro estado, pues hay que recordar que Ingrid y Manuel ocurrieron en septiembre, y Paulina en octubre. Ya es hora de pedir tregua.

O que Dios nos agarre confesados. n