La Peña de Chilpancingo

Escrito por  Sergio Ferrer Sep 03, 2018

Este fin de semana estuve en La Peña, que se encuentra en el kilómetro 1.5 de la carretera Chilpancingo-Amojileca.

Entre la niebla, el panorama de la ciudad capital, del hogar de miles de familias, nació en esos tiempos de los cambios sociales de la juventud, donde es necesario que se junten para intercambiar la pubertad y las esperanzas, así como en las peñas en la Ciudad de México.

BonusMC es el joven que lleva el proyecto en un proceso familiar trascendental.

Se llama La Peña porque hay roca caliza, gracias a Copani Rojas y a una iniciativa de ecología y sustentabilidad y que la vida nos sonroja desde el punto de vista verde y no pavimentado como el río Huacapa.

Es un sitio para los muy jóvenes, que busca integrar arte, ciencia y oficios; es una ecogranja.

Amistad y fraternidad confluyen en una parte alta de la ciudad donde José María Morelos y Pavón escribió los Sentimientos de la Nación, Chilpancingo, la primera capital de Mesoamérica.

La Peña se asemeja al paraíso, dicen quienes la visitan; se da un contacto instantáneo con la naturaleza, es un parque temático el cual desarrolla trabajo con residuos orgánicos e inorgánicos creando un autoempleo.

Bonus propone que se regrese a aquellas costumbres sustentables de recibir nuestro alimento de manera orgánica. Queremos que la sociedad tenga un espacio donde creer y crear de lo natural para vivir en comunidad. Es por eso que se abren las puertas del parque y el foro multicultural a cualquier expresión u organización que esté en pro de la vida.

Contamos con cierta infraestructura, como estacionamiento, salón de fiesta, granja orgánica, un invernadero, un bello mirador, área de acampar, biblioteca.

La idea fue aceptar el lugar como es; no se puede cambiar un ecosistema, pero sí puedes adaptar especies; este es un punto geográfico donde se logra la vida. Hay biodiversidad, dice Bonus al darse un tiempo luego de haber preparado carnitas de pato criado aquí mismo.

Al lugar también llegaron colectivos como Tasty weed, entre otros, que hablaron sobre el uso medicinal del canabis; otro, productor de Tixtla, con su marca Los Trópicos, que además de dosis medicinales altamente efectivas crea unas salsas como La Macha o la de mango, que son bastante recomendables.

Hubo piezas artísticas de costura, artesanías, jabones naturales, esencias, lámparas ecofriendly y más artículos de manufactura no masiva.

Jari García, una joven nutrióloga que participó en Vive Natural, explicó que resulta relevante que se sepa sobre los alimentos orgánicos frente al uso de fertilizantes químicos y pesticidas, porque se ha verificado que estos tienen un nivel de toxicidad dañino para el cuerpo. Los alimentos no industrializados tienen más nutrientes naturales y tienen vitaminas, y ayuda al ecosistema mientras menos alimentos transgénicos comamos.

Bueno, pues, desde Tlapa, fue un respiro saber de un lugar como éste, donde la vida canta y se vive.

Hoy lunes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se reunirá con padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; estará una representación de la CNDH y de la oficina del Alto Comisionado en México.

Es necesario como sociedad dar seguimiento al proceso de justicia y verdad; somos los que deben dar grito no sólo a este que ya se va, sino al que entra; pero además exigir cuentas al Ejército, ¿por qué no habrá de escuchar? ¿Acaso no es patriota ser honesto y no cobijar la impunidad?

Les adelanto que saldrá una convocatoria gráfica de pósters o diseños a cuatro años de la detención-desaparición de los estudiantes. Es momento de actuar. n