Bimbo y los videos

Escrito por  Ginés Sánchez Sep 18, 2018

Está de moda la empresa trasnacional mexicana Bimbo; videos ya sobran de sus colaboradores robando a las tiendas de sus clientes. Todos condenan a los repartidores, y no les faltará razón, pero pocos reparan en el hecho de que esas malas prácticas simplemente permean desde arriba, desde la cúpula de dueños y altos ejecutivos del consorcio panificador.

Y es que Bimbo evade impuestos de manera –según convergen analistas– muy preocupante, y lo peor es que lo hace con la ley en la mano, dada la costumbre de los últimos gobiernos de tener como contribuyentes cautivos a los mexicanos de a pie, y por medio de “estímulos fiscales”, como el abuso en el régimen de consolidación fiscal, y con ayuda de despachos de auténtica alquimia fiscal, un puñado de mega-empresas pagan impunemente, prácticamente y en no pocas ocasiones, lo que se les da la gana al fisco.

Tan sólo unos 400 grupos empresariales en México han evadido muchos y no fácilmente calculables centenares de miles de millones de pesos; y eso no es todo: el sueldo promedio de un repartidor de la multicitada empresa es de sólo 6 mil pesos al mes con horarios extendidos (sin goce del pago de horas extra). Siendo esto así, ¿sorprende tanto el que tengan que robar, si para empezar los que no dan el ejemplo idóneo son sus patrones?

También recientemente se supo del caso de los panes llamados “manteconchas”, un invento de una panadería pequeña, un negocio familiar que se viralizó en redes sociales y que increiblemente –trascendió– la empresa Bimbo se fusiló, dando el madruguete registrando como propio en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para explotar el concepto y el nombre, sin legítimamente corresponderle este derecho.

También, en recientes días, se ha viralizado el video de una camioneta de la misma empresa, que atropella y mata alevosamente a un perrito.

Todo esto evidencia las condiciones de explotación laboral en las que se maneja el grupo empresarial “socialmente responsable” y cercanísimo a la agenda ultracatólica mexicana.

México vive una profundísima crisis en todos sentidos. Es parte de la razón de la llamada cuarta transformación: el robo, la falta de escrúpulos, el delito, el abuso, lo vulgar, se han extendido como el cáncer más maligno en prácticamente toda la vida nacional, en el sector público y en el privado, así como en el social, y multidireccionalmente: de manera horizontal, vertical y transversal. Y, en serio: ¿hay quienes se asustan por la redacción de un documento titulado Constitución Moral?

¿Tan enfermos estamos ya todos?