Al rescate del sur de México

Escrito por  Esthela Damián Peralta Oct 10, 2018

Hace unos días, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó el programa Sembrando Vida, con el que se buscará generar empleo y bienestar, sobre todo en el sur del país, que es la más rezagada.

El programa costará entre 12 mil y 15 mil millones de pesos. Esta acción del próximo gobierno federal debe verse no como un gasto, sino como una inversión, pues una planta armadora de automóviles apenas daría 100 mil empleos, mientras que este programa de árboles frutales y maderables generará 400 mil nuevos empleos permanentes.

La próxima secretaria del Bienestar, María Luisa Albores, destacó que los ejidatarios que deseen participar recibirán 5 mil pesos mensuales, de los cuales, 4 mil serán pagados en efectivo y 500 pesos serán retenidos para destinarlos a una caja de ahorro para el campesino.

Mencionó que se buscará que esta actividad no tenga complicaciones burocráticas, porque se estará trabajando con la gente que menos tiene.

El programa contribuirá a combatir la pobreza y la desigualdad en los estados del sur país, donde se encuentra el mayor número de personas en rezago.

El objetivo del programa es dar 400 mil empleos para productores, y sembrar 1 millón de hectáreas de sistemas agroforestales. Se podrá sembrar cacao, canela, café, palma de coco, achiote, pimienta, huele y agave, entre otros.

Estos cultivos se sembrarán en sistemas agroforestables, intercalados con maderables, frutales y otras especies. Si un campesino con una superficie de 2.5 hectáreas pudiera destinar 1.5 hectáreas para el sistema agroforestal maderable y 1 hectárea para el cultivo de granos básicos, podrá generar ingresos a mediano plazo con ambos insumos.

El programa dará cobertura en 19 estados, principalmente Chiapas, Tabasco, Veracruz y Campeche.

López Obrador afirmó que este programa le apasiona, y es de sus preferidos, pues en el sureste del país no ha habido desarrollo, y paradójicamente esa región es una de las más pobres, pero cuenta con gran riqueza natural; por dicha razón destacó su importancia.

En los últimos 30 años, el norte ha crecido a promedio anual de 4 por ciento; el centro, 2 por ciento, mientras que el sur-sureste, 0 por ciento. En el sur-sureste sólo es la Riviera Maya –Cancún y Quintana Roo–; si no hubiese sido por ese desarrollo, estaría peor la situación porque de Chiapas, de Oaxaca, de Veracruz, de Tabasco, de Campeche y de Yucatán se han ido a buscarse la vida a Quintana Roo.

Ciertamente, debe cambiar la política económica, que fue un fracaso rotundo, pues actualmente todo se importa. De acuerdo con el equipo de transición, el país tiene una superficie cultivable de casi 110 millones de hectáreas, de las cuales sólo cuatro de cada 10 se destinan a la producción de alimentos.

El programa Sembrando Vida será vinculante con otras dependencias, como Sagarpa, Sedatu y Semarnat, además de la Secretaría del Trabajo, a través del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, con lo que contarán con 12 becarios que apoyen en el proyecto, con una cantidad final de 48 mil jóvenes aprendices.

La reforestación y la siembra de árboles frutales iniciarán en 2019, en 500 mil hectáreas. En 2020 se sembrará una superficie igual.

A los campesinos contratados para la siembra de árboles maderables y frutales se les pagará un buen jornal, porque el campo está en el abandono. Se va a ayudar al productor, al ejidatario.

El presidente electo explicó que la siembra de un millón de hectáreas es uno de los 25 programas estratégicos de su administración.

Refirió que el proyecto se echará a andar en esa superficie, equivalente a las tierras de propiedad social abandonada y ociosa.

De lo que se trata es de regresar al campo y garantizar que los jóvenes no se vean obligados a abandonar sus lugares de origen para buscar trabajo en los destinos turísticos o en Estados Unidos.

Sólo en la cuenca del Usumacinta podrían sembrarse de 50 a 100 mil hectáreas de árboles. Esta región abarca Palenque, Ocosingo, Benemérito, Marqués de Comillas y otros municipios.

Junto a un árbol de hule, que da sombra a un plantío de árboles de cacao, López Obrador explicó que su programa será en dos etapas, sembrar 500 mil hectáreas en 2019, y las otras 500 mil, en 2020.

Vamos a producir lo que consumimos, a fortalecer la economía nacional, pues tenemos la tierra, el agua y el conocimiento heredado de nuestros pueblos originarios para echar a andar ese programa.

Y pidió a todos los campesinos y ejidatarios de todo el país que estén pendientes porque se les va a visitar. n