Eloy Cisneros Guillén: una vida de lucha

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Oct 12, 2018

El profesor Eloy Cisneros Guillén nació en la iudad de Ometepec, Guerrero, el 19 de noviembre de 1944, hijo de la señora Sara Guillén Herrera y don Hermilo Cisneros Reguera, de origen campesino y obrero, sus padres de origen humilde procrearon once hermanos más y una niña que quedó huérfana y que su padre adoptó; los Cisneros Guillén vienen de la cultura del trabajo y del sacrificio, convertidos en comerciantes de pan, fabricantes de jabón de paila, de helados, se esforzaron por llevar el sustento a su hogar y tres de sus hermanos realizaron estudios profesionales.

En entrevista, el profesor Eloy Cisneros recuerda su infancia, los hermosos recuerdos, las limitaciones económicas, su casa en Ometepec hecha de adobe, el vivir con lo mínimo indispensable, los alimentos sencillos, los petates casi como único mobiliario, el amor y la ternura de sus padres y sus hermanos, de sus cinco hermanas mayores, de sus hermanos de crianza.

Lector incansable desde su infancia primera, se identificó con la poesía de Amado Nervo, leyó a Antonio Plaza y a Díaz Mirón. Los libros que marcaron su vida serían La madre de Maksim  Gorki, y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Obtuvo una beca para estudiar la normal básica en el Centro Regional de Iguala, comprometido con el aprendizaje de la pedagogía, combinada con los juegos de basquetbol, estudió la Normal Superior con especialidad de Matemáticas.

Su primera encomienda como profesor fue en Sauz de los Márquez, Jalisco, en 1965, como profesor de primer año de primaria, donde enseñaba a leer y escribir las operaciones matemáticas básicas, la historia y el civismo.

Su liderazgo lo llevó a participar en el Comité de Alumnos del Centro Regional de Iguala, participando en la suplencia del área de deportes, con una planilla que resulto triunfadora.

En 1965, el profesor Eloy imparte sus conocimientos en la comunidad Cruz de Corazón, un pueblito muy cercano a Ometepec, a tan sólo cinco o seis kilómetros, donde encontró una escuela abandonada, que tenía cerrada más o menos siete años. Ahí atendió de 15 años que no sabían leer ni escribir, logrando que casi el 100 por ciento de sus alumnos de distintas edades, aprendieran a leer y escribir, lo que le valió la simpatía y el cariño de los habitantes de Cruz de Corazón; por cooperación de los vecinos y de él mismo contrataron a un profesor externo para dar clases a los niños de segundo y tercer grado. El trabajo del profesor se trasladó también a enseñar el alfabeto a los adultos, a gestionar y trabajar para la construcción de una cancha de basquetbol, a construir aulas, a electrificar la comunidad.

A mediados de 1960, y ante la intervención de autoridades educativas, representantes sindicales patronales y ante su negativa de apoyar al candidato oficial en la sección 14 del CNTE, le fue suspendido su salario, durante seis quincenas e intentaron cerrar la escuela, que para ese entonces era de organización completa, lo que generó que fuera citado junto con sus compañeros a la Secretaría de Educación, a la ciudad de Chilpancingo, para ser trasladados a otros municipios, asignándole a él San Marcos.

A partir de gestiones, el profesor Eloy es enviado a Pichucalco, Chiapas, a nivel de secundarias y de ahí a la Ciudad de Tixtla a la Escuela Heroínas del Sur.

En Tixtla, los profesores toman conocimiento de que el director Ignacio Mena Duque participaba en corruptelas y actos deshonestos, dándole un trato despótico a los estudiantes y a los padres de familia e incluso llegando a los señalamientos de pretensiones de tipo sexual con las estudiantes.

La Organización de los Profesores del Movimiento Revolucionario del Magisterio, lograron la expulsión del director Mena Duque, lo que provocó que fueran citados en la ciudad de Chilpancingo para cambiar su adscripción. Por lo anterior, los afectados y los padres de familia se trasladaron a la Ciudad de México para plantear el problema al director nacional de Escuelas Secundarias, Arquímedes Caballero.

En un nuevo cambio de adscripción, los cinco profesores fueron trasladados a diferentes municipios: Xaltianguis, Chilapa, Chilpancingo, y al profesor Eloy Cisneros a Ometepec, lugar donde fue invitado a trabajar como docente de la Escuela Preparatoria No. 5, donde al mes de su ingreso fue nombrado Director, con el respaldo de los estudiantes, padres de familia y autoridades universitarias, gestionando ante el gobernador Rubén Figueroa, la entrega de un edificio que anteriormente ocupaba la secundaria.

En la ciudad de Ometepec, como parte del proyecto Universidad-Pueblo, que diseñara y aplicara el entonces rector, el doctor Rosalío Wences Reza, se creó la Escuela Secundaria Popular Renacimiento, donde los maestros de la preparatoria impartían clases de forma gratuita: crearon un bufete jurídico popular, el Servicio Médico Universitario, una Academia de Mecanografía y las Brigadas de Alfabetización, los fines de semana. n