Congreso internacional de derecho

Escrito por  Eduardo López Betancourt Oct 13, 2018

Como mencionamos en una ocasión anterior, los días 8, 9 y 10 de octubre se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México un magno Congreso Internacional de Derecho Penal. Se trató del primer encuentro de estas características, en el cual se dieron cita especialistas y académicos provenientes de España. Argentina, Colombia, Cuba, Perú y Estados Unidos.

Uno de los ejes temáticos que más se discutieron fue la trata de personas y los nuevos modos de esclavitud. Se dijo que en el orden global se trata del tercer delito que más ganancias genera. El auge de este delito radica en la vulnerabilidad en que se encuentran hombres, mujeres, niñas y niños, quienes se ven afectados por circunstancias económicas, sociales, culturales, de salud, educativas, de inseguridad, etcétera; aunado a la falta de políticas públicas eficaces capaces de prevenir y combatir de manera óptima este delito.

Se habla de nuevos modos de esclavitud cuando se hace referencia a las distintas formas de expresión de la explotación humana que se dan a lo largo y ancho del globo terráqueo; algunas de sus manifestaciones son, por ejemplo, los matrimonios forzados, adopciones ilegales, niños en guerras, esclavitud laboral, acceso carnal involuntario, turismo sexual, secuestro con fines de explotación en países ajenos, tráfico de órganos y tejidos humanos, servicio doméstico forzado, trabajo infantil o mendicidad.

Se trata de un delito complejo por sus diversas maneras de manifestación, así como el amplio campo dentro del cual puede suceder y en donde los múltiples partícipes se dispersan entre la corrupción y la complicidad.

Múltiples instrumentos internacionales se han encargado de intentar definir este delito, siendo uno de los más representativos el contemplado en el artículo 3 del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, delimitándolo como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

De dicha definición se advierten las conductas, los medios comisivos y el objeto del delito, lo que de manera general permite visualizar lo que en conjunto implica.

La Directiva 2011/36/UE del Parlamento Europeo y del Consejo del 5 abril de 2011 relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas y por la que se sustituye la Decisión Marco 2002/629/JAI del Consejo, señala que: “Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para garantizar que sean punibles las conductas siguientes cuando se cometan intencionadamente: La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, incluido el intercambio o la transferencia de control sobre estas personas, mediante la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, o mediante la entrega o recepción de pagos o beneficios para lograr el consentimiento de una persona que posea el control sobre otra persona, con el fin de explotarla.”

México también lo define en la Ley General Para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en materia de Trata de Personas y la Protección y Asistencia a las Víctimas de Estos Delitos. n