Migrar es un derecho; discriminar, no

Escrito por  Sergio Ferrer Oct 22, 2018

En honor a Digna Ochoa y Rocío Mesino


Señalar a los migrantes, horrorizarse por esta invasión, emitir comentarios racistas, xenófobos y terribles son reacciones que vemos incrementarse en las redes sociales dejando ver un odio digno de algún integrante del Ku Klux Klan, así como un estado de desaletargamiento fascista que nos pone máscara de Trump.

La migración es un fenómeno permanente, el flujo migratorio se ha dado, según estudios, desde hace unos 70 mil años, siendo África el lugar de donde se tienen los primeros datos.

Los dedos inquisidores escriben frases toscas, bestiales, que se muestran faltas de información, de análisis, y no es que se deba ser un genio o científica experta, pero es absurdo mostrarse temerosos, enojados, ante un proceso humano que no se compara con la destrucción, el despojo y la contaminación que causan, por ejemplo, las compañías trasnacionales cuyos inversionistas gozan de total impunidad destruyendo la Tierra a cambio de beneficios para unos pocos.

Desde hace meses e incluso años se ha dado la llegada, por mencionar ejemplos, de migrantes rusos y haitianos a tierras mexicanas; incluso hubo un programa para recibir a estudiantes refugiados sirios. Tiempo atrás, podremos recordar el recibimiento de refugiados de distintas naciones.

¿Cuántas personas se indignaron al ver las imágenes de migrantes siendo rechazados por los países europeos y muriendo ahogados? ¿Cuántas renegaron de las detenciones clandestinas de menores de edad para ser deportados desde Estados Unidos?

El futuro se planta ante nuestros ojos. La realidad mundial se percibe desde diferentes ángulos colocando la necesidad de reconocer las dinámicas sociales frente al sistema económico actual.

Estamos atrapados ya en una gran cárcel con los barrotes ideológicos, bajo el yugo vigilante y la domesticación del ser para convertirnos en carne dócil que marcha al precipicio.

En una acción urgente, Voces Mesoamericanas, actores sociales de defensa de las personas migrantes y refugiadas en Tapachula, estuvieron en Ciudad Hidalgo para monitorear las acciones que el Estado está implementando para la llegada del éxodo de migrantes iniciado en Honduras, al que se han unido también personas de El Salvador y Guatemala.

Alrededor de la 1 de la tarde del día 19, personas migrantes, concentradas paulatinamente en la ciudad fronteriza de Tecún Umán, Guatemala, de manera masiva, llegaron al puesto fronterizo con México, ubicado en el río Suchiate, para intentar cruzar la frontera por el puente. Al llegar a la valla mexicana, policías federales repelieron su entrada generando una confrontación en la que las personas que iban al frente fueron lesionadas por los propios elementos policiacos. Ante la situación, cuerpos antimotines lanzaron gas lacrimógeno contra las personas, principalmente mujeres, niñas y niños, como una acción de control desproporcionada, que las obliga a replegarse hasta quedar obstruidas detrás de la valla de contención en el propio puente para evitar su paso.

Desde antes del intento del cruce, uno de los helicópteros de la Policía Federal sobrevolaba la zona, y en los momentos más tensos lo hacía lo más bajo posible sobre las personas, al mismo tiempo que encendían las sirenas de todas las patrullas apostadas en el puerto fronterizo, causando confusión y terror entre las personas.

La política del Estado mexicano ha sido el orquestada desde un enfoque militarista y de seguridad nacional, que ha puesto en grave riesgo a las personas migrantes, generando un contexto de violencia física e institucional, dejando tras de sí una serie de violaciones a derechos humanos.

Me uno al llamado de diversas organizaciones que trabajan con migrantes que instan, por tanto, a una reconducción inmediata de la estrategia implementada hasta ahora, para la instalación de una mesa interinstitucional y abierta con actores civiles, a fin de proveer de emergencia una atención integral y humana para las personas desplazadas de manera forzada que llegan a nuestra frontera sur, así como garantizar el acceso real y efectivo a las vías de protección internacional, y de los derechos humanos en territorio nacional.

Un exhorto real, no de gente que, para no quedar mal parada u ocultar su racismo, muestra una cara a los medios mientras que por otro lado ataca y valida la violencia de Estado. n