En efecto

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Oct 28, 2018

La sonrisa es un gesto facial que significa alegría y placer; genera confianza y crea amistades. Es una expresión que es una respuesta natural (biológica) a un estímulo, o sea que es innata. Las personas no aprenden a sonreír ni lo hacen por imitación, sino que la sonrisa surge de forma espontánea aun cuando somos bebés.

La sonrisa fue la característica que distinguió a Gabriel Soriano Kuri. Desgraciadamente no fue suficiente para parar las balas que el miércoles pasado segaron su vida.

Gabo, como lo conocía la mayoría de sus amigos, supo sembrar la semilla de la amistad entre las personas que lo conocieron, tanto en el ámbito laboral, como social, profesional y de vecinos.

Era trabajador de Radio y Televisión de Guerrero (RTG), combinaba sus actividades entre el área técnica y su afición de locutor, con un programa dominical de hip hop, que hizo que este género musical fuera considerado con seriedad y no como una expresión de delincuentes y de gente de mala fama.

Él rescató esta cultura y este movimiento musical que se encontraba arrinconada porque los artistas de este género no tenían un espacio ad hoc para manifestar su arte.

Gabriel impulsó a la juventud guerrerense que simpatizaba con esta corriente de expresión, conformada por cuatro elementos, que son el bboy (baile), rap (canto), d´jing (disc jockey) y grafiti (pintura). Muchos consideraron a Gabo como el quinto elemento, por el impulso que le dio al hip hop en Guerrero.

Hace más de 21 años que Gabriel inició un programa de radio exclusivo para esta expresión musical llamado En Efecto. En aquellos años el hip hop, también llamado rap, era considerada música de la calle, con mala fama.

Gabriel abrió las puertas de su programa a todo tipo de artistas que tuvieran la intención de destacar en este rubro. A él no le importaba si era una persona conocida, pobre o con poca inspiración musical. Para él lo que importaba era las ganas que tuviera la gente de sobresalir, de intentar hacer algo en beneficio social, tanto para la gente como para la música.

En los más de 21 años de su programa se presentaron decenas de mujeres, hombres, jóvenes y adultos. En los eventos que organizaba acudía la banda rapera, como él la llamaba. En las ciudades del estado que hubiera jóvenes interesados en esta rama musical le hablaban por teléfono, le mandaban discos con muestras de sus canciones, lo contactaban por redes sociales, incluso venían de sus lugares de origen para estar en su programa de radio. Él siempre tenía la sonrisa a flor de piel para recibir a sus invitados. Y todo lo hacía sin el interés de ganar dinero, lo hacía porque le gustaba hacerlo desinteresadamente.

En su trabajo era igual de sociable, le dedicaba demasiado tiempo a su trabajo en RTG, incluso a veces lo llamaban algunas personalidades para que les hiciera algún trabajo de instalaciones en negocios o casas y nunca se negaba, no importando la hora o el día en que debía hacerlo.

Nunca me imaginé la cantidad de amigos que tuvo, la cantidad de amor que sembró en todos ellos hasta que estuve en su velorio. Fue sorprendente ver a la banda de raperos llorar junto a su féretro, gimiendo, gritando de inconformidad por la forma tan vil en que lo ultimaron. Llorando de forma tan sincera como si un miembro de su familia fuera el que estaba siendo velado. Todos exigiendo justicia.

Como varias veces lo acompañamos a varios de sus eventos, incluso fuera de Acapulco, muchos raperos ya nos conocían, porque siempre tuvo la atención de presentarnos en público como sus padres.

Durante el velorio varios de estos jóvenes nos comentaron que se consideraban hijos del Gran Gabo, porque él los rescató de la calle, les hizo encauzar sus vidas hacia una ruta honesta de esta expresión musical del hip hop. Gabriel siempre los aconsejaba para que mejoraran sus aptitudes artísticas, los contactaba con personas que tenían más experiencia en estas artes para que los orientaran y perfeccionaran sus talentos.

Me asombré de ver a tanta gente en su velorio como compañeros de RTG, de la secundaria, de la preparatoria, periodistas, familiares, amistades de nosotros, sus padres, y tantos y tantos que les agradezco haber ido a dar el último adiós a Gabriel y a expresar el cariño que le tenían.

Desde este medio agradezco a todas las personas que nos mostraron su solidaridad y afecto a raíz de este terrible acontecimiento, producto de la inseguridad que vivimos desde hace años en este bello Acapulco. Del mismo modo agradezco al gobernador Héctor Astudillo las atenciones que ha tenido con nosotros, los familiares de Gabriel.

Para finalizar, les comentaré lo que me ocurrió durante el velorio. En un momento en que tres de los jóvenes raperos lloraban y gemían ante el cuerpo de Gabriel, le comenté a otro rapero que me conmovía las expresiones de cariño que le mostraban a mi hijo. Ese rapero me contestó: es que Gabriel no era cualquier persona. Era un tipazo.

Así es. En efecto. n