El llanto del rap

Escrito por  Sergio Ferrer Oct 29, 2018

El movimiento hip-hop tiene en sus pilares el break dance, los o las dj’s, el rap y el grafiti en su sentido más estricto. Hay voces que hablan de que son muchos más los elementos que se han integrado.

Hay una cantidad importante de activistas que a lo largo de varias generaciones ha contribuido al desarrollo de procesos de justicia, paz y conciliación, en el propio Estados Unidos, en Colombia, Brasil, México e incluso más allá, en las naciones del mundo, tomando como herramienta el hip-hop.

Hay decenas de niñas y niños que bajo la escuela no oficial, la escuela sincera que le da batalla a la narcocultura, a la violencia institucional, a la discriminación, a la pobreza ideológica, han podido salvar su vida aferrándose a los elementos que les permiten crear su estilo, su libertad.

Hay cantantes de rap que incitan a la violencia, no se negará; que hablan de la mota, del perico, de eso que nos está destruyendo, y manifiestan su aparente resistencia cuando en realidad están colaborando consciente o inconscientemente en el clima de violencia.

Yo conocí el barrio, soy barrio, y agradeciendo el espacio otorgado por este diario, debo decir que es una obligación urgente responder a la crisis de violencia que nos ataca. Debemos defender el barrio, no abonar a las guerras estériles que nos están matando.

Gabo, es triste que entraste al lugar de los muertos en estos tan amargos puertos.

Nadie que pague los dolores, sólo flores.

No hay garantía de seguridad comunitaria.

La violencia es varia y varía; qué sería si llegara una protesta contra los narcogandallas, los policorruptos y los caciqueinmundos; que quebrara estructuras, se burlara del régimen desembarcando en la playa, creyendo las historias talladas en piedras anunciando nueva era, que no por violencia se muera, letras compactadas en suspiros, en miradas de extrañamiento, en saludos o mil palabras de aliento.

Que haya una cátedra Gabriel Soriano; nube de rap magia entre llanto. ¡Nos están matando, nos están matando!, claman acapulqueños en tanto. Son tantas las muestras de cariño, nunca suficientes, pues se fue el grande niño; sin embargo, en el embargo de la pena el homenaje es ya uno de los eternos elementos para gritarle a la juventud: venga, digan no al maleficio.

Rompan el flagelo, el nudo, el recelo, construyendo pa’ la raza una luz de esperanza que abone a sus plantas.

En efecto, al cielo daremos el más grande concierto la old school del barrio, y las generaciones que fuiste sembrando claman hommie tu homenaje. Por eso les digo a los real cholos, a los rappers, a los barrios: no permitan que nos destruyan; sean fuertes ma niggas.

Gabriel es mi asesor en un proyecto Pecdag, un proyecto que me he tardado en entregar, pero que un día estará completo, un rap inclusivo que a él habré de ofrendar; es mi asesor porque trascendió, porque será la inspiración, porque los grandes seres no se mueren; permanecen y nos obligan a seguir fuertes. Axé, Gabriel, y creo que también nos acompañarías con un ele ñao. n