Las luchas de los copreros guerrerenses

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Nov 16, 2018

En 1951 se forma la Unión Regional de Productores de Copra teniendo la representación de productores de la copra, propietarios y ejidatarios y quge se proponen luchar políticamente en contra de los elevados impuestos y las arbitrariedades de los funcionarios públicos locales, diferenciándose de los organismos campesinos, corporativos, como la Confederación Nacional Campesina (CNC), integrada por ejidatarios y la Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad, que se encontraban mediatizadas controlados y neutralizados por el estado.

Los peones agrícolas en ese tiempo no se encontraban organizados ni tampoco tenían una conciencia de clase, los trabajadores agrícolas no tenían las prestaciones de los trabajadores urbanos, como son, las jornadas laborales de ocho horas, la vivienda, los días de descanso, las vacaciones, seguro social o salario mínimo.

El trabajo agrícola para mediados del siglo pasado, se proveía de materia prima exportable que durante la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea y la de Vietnam alcanzaron altas cotizaciones y captaron el mercado mundial de 1950 y el periodo llamado de la postguerra o también el inicio de la Guerra Fría y se observó un descenso en el precio del cocotero, además de la intervención oficial de los grandes industriales, de las empresas transnacionales de jabones y aceites que controlaron el precio de la copra y el estado mexicano impuso altos impuestos.

La Organización de la Unión Regional de Productores de Copra se proponía enfrentar los reducidos precios de las materias primas que coadyuvan al empobrecimiento de la clase trabajadora.

Don Florencio Encarnación Ursúa menciona que la Unión Regional de Productores de Copra tuvo como enemigos a las corporaciones multinacionales productoras de aceite y jabón, el modelo de desarrollo nacional encabezado por los acaparadores que se valían de productores y ejidatarios para comprar cosechas al tiempo, mediante acaparadores que tenían estas cosechas comprometidas con grandes comercializadoras que las vendían a las empresas trasnacionales auxiliadas por el estado mexicano.

Los copreros guerrerenses tienen toda una historia de lucha en donde se ve involucrada la tendencia anti imperialista, identificados con la izquierda y con la formación de cooperativas dentro de los ejidos enfrentados en todo momento al populismo y al control que trataban de ejercer en contra de los productores del cocotero.

Los terratenientes y grandes propietarios aliados con acaparadores y prestamistas locales, intentaron de diferentes formas de evitar el crecimiento de las cooperativas, que se organizaban ya para industrializar los productos derivados del coco, como el aceite y el jabón, enfrentados a la burguesía local, a la cual el autor denomina Bonapartista.

Dentro del proceso contra los productores de copra en toda la región de la costa se genera un proceso de violencia anticampesina para lo cual utilizaron pistoleros, policías y soldados, además del impulso a la comercialización de la cerveza, a la mediatización a los campesinos, el trabajo corporativo, los procesos de endeudamiento y un supuesto proceso de modernización local en que basaban su fuerza las burguesías agrarias de ese tiempo, frente a las organizaciones campesinas afiliadas al PRI que permitió a la burguesía local participar dentro de la Confederación Nacional de Productores de Copra, afines a Carlos Madrazo, ex gobernador de Tabasco y rico productor de copra.

La llamada burguesía bonapartista inicia en la Costa Grande un proceso de especulación que se basaba en préstamos ejidatarios con elevados intereses, venta de equipo de labranza, insecticidas, fertilizante, comestibles de mala calidad y elevados precios, arrendamiento ilegal de parcelas ejidales e hipotecas ilegales de las tierras.

La tensión social y la represión de caciques acaparadores y pistoleros contra los copreros, dio como resultado la masacre de campesinos en agosto de 1967, en su edificio de avenida Ejido y Calle 6, en la colonia Bella Vista, de Acapulco, teniendo como resultado una masacre de trabajadores del campo con víctimas mortales que a la fecha no se tiene certeza en el número. n