Inicia la Cuarta Transformación

Escrito por  Esthela Damián Peralta Nov 28, 2018

El próximo sábado primero de diciembre iniciará, con la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República, la Cuarta Transformación del país. La lucha tiene como antecedentes las tres grandes transformaciones que ha registrado la historia de México: la Independencia, la Reforma y la Revolución convocada en 1910.

Entre las acciones esenciales que definirán la transformación nacional destaca la implementación de un auténtico Estado de Derecho bajo la premisa liberal de que al margen de la ley, nada, y por encima de la ley, nadie.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha expresado de manera reiterada su respeto a la división de poderes y a la soberanía de estados y municipios. Nada será por la fuerza, sino todo por la razón y el derecho, tal como lo dijo Benito Juárez. También ha garantizado que nadie será espiado, perseguido, reprimido o desterrado. Habrá pleno respeto a las manifestaciones de las ideas, a las libertades civiles y religiosas, y se garantizará el derecho a disentir.

Se establecerá una auténtica democracia. Desde la Presidencia de la República se promoverán elecciones limpias y libres, se combatirá las prácticas ilegales y perversas de compra de votos, las amenazas y el uso faccioso del presupuesto en beneficio de candidatos y partidos.

Además, en la Cuarta Transformación los delitos electorales serán tipificados como graves, a fin de poder enviar a la cárcel sin derecho a fianza a funcionarios, dirigentes de partidos y ciudadanos que violen el principio de sufragio efectivo en toda la extensión de la palabra.

El combate a la corrupción va en serio. La voluntad política del presidente estará empeñada en ello. Nadie gozará de impunidad; esto incluye, desde luego, a los amigos, a los compañeros y a los familiares, y se acabará el influyentismo; ningún grupo y ninguna persona, por poderosa que sea, hará negocios ilegales al amparo del poder público. Se castigará con severidad a quienes se apoderen de dinero o de bienes del pueblo o de la nación.

Andrés Manuel López Obrador ha prometido actuar con el ejemplo. Por lo que enviará una iniciativa al Congreso para reformar el artículo 102 con el propósito de que el presidente en funciones pueda ser juzgado por delitos de corrupción.

Asimismo, se someterá a la prueba de la revocación de mandato. Es decir que a mitad de sexenio, dentro de tres años, se preguntará a los ciudadanos si quieren que el presidente continúe o renuncie, porque en una verdadera democracia el pueblo pone y el pueblo quita, es el que debe tener siempre las riendas del poder en sus manos, es el que verdaderamente manda.

El nuevo presidente de México contará con autoridad moral y política para pedir a todos un recto proceder y llamará a poner por delante la honestidad como modo de vida y de gobierno. Con esta determinación llevada a la práctica se moralizará al país, mejorará la imagen de México en el extranjero y se ahorrará lo mucho que ahora se roban los políticos corruptos y los traficantes de influencias.

Habrá un gobierno austero, sin lujos, ni privilegios. Todo lo que se ahorre por no permitir la corrupción y con el plan de austeridad republicana se destinará a financiar el desarrollo. Hay la certeza de que el presupuesto rendirá más y alcanzará para cumplir todos los compromisos con la gente, sin aumentar, en términos reales, los impuestos, ni la deuda pública.

Tampoco habrá gasolinazos. El presupuesto se orientará a reactivar la economía, a crear empleos y a combatir la pobreza.

Será prioritario fortalecer la actividad productiva y el mercado interno. Se fomentará el desarrollo desde las regiones del país. Se rescatará el campo, la industria de la construcción y la dedicada a la fabricación de ropa, calzado y otras mercancías.

Se rescatará el sector energético. El propósito es producir las gasolinas, el diésel, el gas y la energía eléctrica que consumimos para dejar de comprarlos en el extranjero y reducir los precios de estos insumos en beneficio de los consumidores y de las empresas nacionales.

El nuevo gobierno procurará que la emigración sea optativa y no necesaria. Se buscará que las personas encuentren trabajo y bienestar en sus lugares de origen, donde están sus familiares, sus costumbres y su cultura. Quienes quieran emigrar, que lo hagan por gusto, no por hambre, por marginación o por inseguridad.

El programa de desarrollo del próximo gobierno partirá del apoyo a las actividades productivas de las comunidades indígenas y campesinas, así como a la creación de oportunidades de empleo para trabajadores de colonias urbanas populares. Se distribuirá una canasta de alimentos a precios bajos. Se garantizará a los jóvenes el derecho al estudio y al trabajo. Es así como iniciará la Cuarta Transformación del país. n