Ranferi Hernández Acevedo

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Oct 20, 2017

De una forma ruin y cobarde fue asesinado Bernardo Ranferi Hernández Acevedo, junto con su esposa Lucía Hernández Dircio, su suegra Juana Dircio y el conductor de su camioneta, Antonio Pineda Patricio; con huellas de tortura, el ex presidente estatal del PRD, diputado local, y coordinador estatal Pro Andrés Manuel López Obrador, fueron localizados en la carretera Chilapa-Ahuacotzingo, a medio kilómetro de una base militar.

A parte de líder de dirigente social, Ranferi era gestor y productor de sorgo, maíz y calabaza, trabajando también en la gestión de proyectos productivos y obras sociales, entre ellos la entrega de fertilizantes a campesinos;  y  hace tres años participó en las movilizaciones en demanda de la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, que están desaparecidos. Ranferi llevó una vida modesta, vivió en una casa de adobe y teja;  acompañado hasta su última morada por sus entrañables amigos, sus compañeros, sus paisanos y viejos camaradas como Félix Salgado Macedonio, ex diputado federal y senador, ex presidente de Acapulco; y los dirigentes estatales del PRD, Misael Medrano, Saúl López Sollano y Apolinar Cegueda Dorantes, así como la ex diputada, Rosario Merlín García, dirigentes magisteriales y defensores de los derechos humanos, como Manuel Olivares Hernández, amigos y vecinos de la organización campesina Vicente Guerrero, que fundó Ranferi en 2014.

Le arrancaron la vida de ideales y principios, a una persona que supo ganarse el afecto y reconocimiento de los guerrerenses, la lucha social y revolucionaria marcó la vida de Ranferi Hernández Acevedo, fundador de varias organizaciones sociales, de productores y campesinos; desde los principios de su militancia a principios de los años 90, cuando fundó la Organización de Pueblos y Colonias del Estado de Guerrero (OPCG), posterior a esto, fundó también el Frente Amplio para la Reconstrucción del Movimiento de Liberación Nacional (FARLMN), desde donde enfrentó al gobierno de Rubén Figueroa Alcocer.

En 1993 llegó a ser diputado local, en estos años fundó también la Unión de Organizaciones de la Sierra del Sur, integradas a la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), con Hilario Mesino y sus hijas, Norma y Rocío.

Posterior a la masacre de Aguas Blancas del 28 de junio de 1995, en donde la Policía del Estado mató a mansalva a 17 campesinos, Ranferi se puso al frente junto con Benigno Guzmán e Hilario Mesino, en una lucha para separar del cargo al entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer.

Durante este tiempo, fue encarcelado Benigno Guzmán y Bertoldo Martínez, dirigentes del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG); el Estado mexicano empezó a señalar a Ranferi Hernández y a otros líderes de izquierda, de ser los principales dirigentes del Grupo Guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR), el gobierno de México empezó a filtrar a la prensa supuestas investigaciones y señalamientos de que Ranferi era un jefe guerrillero, cuando en ese tiempo era diputado local.

Ranferi fue copresidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) entre 1994 y 1995, al dejar de ser diputado local y ante la amenaza y persecución del Estado, Ranferi Hernández se trasladó con su familia Francia y en 1997 le fue concedido el status de perseguido político y le dio refugio.

Ranferi Hernández, por cinco años, estuvo exiliado en Francia, estando de regreso en el estado en 2001, para iniciar los trabajos de Movimiento Social de Izquierda y últimamente de la organización indígena y campesina Vicente Guerrero. Hace cinco años se manejó su precandidatura a la presidencia municipal de Ahuacotzingo, aspiración a la que renunció por diversas amenazas de muerte, posterior a ello, organizó las protestas por fertilizante. A últimas fechas apoyaba la candidatura a la presidencia de la República de Andrés Manuel López Obrador.

Ranferi Hernández Acevedo fue un hombre honesto, incansable, comprometido con las causas populares y la lucha social, que se vinculó con las víctimas de la represión y exigió justicia por la masacre de Aguas Blancas, que se movilizó por la presentación de los 43 estudiantes desaparecidos de la normal rural de Ayotzinapa; vivió los tiempos difíciles de la represión, visitó comunidades, organizó a los pueblos y hoy lamentablemente le ha sido arrebatada la vida.

El asesinato de Ranferi Hernández es un acto terrorista para amedrentar la lucha social, es un asesinato selectivo; es momento de demandar que el gobierno brinde protección a los dirigentes sociales, que garantice su vida, su integridad y su actividad política, en un estado que pareciera que está en guerra.

El asesinato de Ranferi necesita de una investigación verdadera, el gobierno tiene ya el mapa delincuencial del estado, sabe quiénes son y en dónde están. Este crimen se da en un contexto de represión política, de crisis social y humanitaria. Es urgente saber ¿Quién asesinó a Ranferi?, ¿Quién se beneficia con su muerte en 2018?, ¿Será acaso la intención de los criminales inhibir la participación electoral, coartar las aspiraciones políticas de Ranferi a la presidencia municipal de Ahuacotzingo?, cuando todo esto pasa, el gobierno del estado se limita a ofrecer una recompensa de un millón y medio de pesos, por los responsables de estos hechos inefables. n