Poder Judicial evidenciado

Escrito por  Ginés Sánchez Dic 18, 2018

En el lapso de poco más de una semana, el Poder Judicial de la Federación quedó al desnudo, evidenciado como una de las principales –si no es que la principal, dada su razón de ser– fuente de injusticia de todo tipo, comenzando por un dato que debería llenarnos a todos de terror: 99.3 por ciento de los delitos en México quedan en total impunidad.

En las semanas pasadas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dio entrada a un recurso de inconstitucionalidad  promovido por la chiquillada de los partidos politicos, y dio, de paso, muestras de que puede ser una piedra en el zapato del gobierno ya en funciones. Lo que es desconsolador es que sus acciones sólo fueron encaminadas no a buscar una mayor justicia para la colectividad, sino para un puñado, la élite burócrata dorada y sus obscenos sueldos y prestaciones, ante la cual los ministros de la SCJN, ante la contradiccion de dos artículos de la Constitución, muy convenientemente para ellos mismos, se preocuparon por blindar sus intereses en lo más posible a su alcance.

Ahora se entiende por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador, con su enorme sabiduría y experiencia política, nombró como secretaria de Gobernación precisamente a una reputada constitucionalista, ex ministra de la Corte, Olga Sánchez Cordero.

El Poder Ejecutivo que encabeza López Obrador tiene que estirar la liga al máximo en cuanto a ejercer sus facultades ejecutivas, siempre sin salirse del marco jurídico constitucional, para evitar intentonas de reveses a sus políticas que se pretendan propinar desde el Poder Judicial, por ejemplo.

Este poder, que en muy poco tiempo quedó en evidencia ante millones de mexicanos, está no sólo jugando el papel de contrapeso para el que está diseñado –indispensable en toda democracia–, cuyo accionar limita la Constitución, sino que no tiene el pudor de obedecer a intereses particulares o de grupo muy bien identificados, en detrimento de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federacion (TEPJF) también nos dio una bellísima perla de muestra de lo que es capaz de llegar a hacer para torcer la ley con la ley en la mano; que si en 2006 bastaba con abrir todos los paquetes electorales de la elección presidencial para dar certeza al que resultara ganador y legitimar así tambien todo el proceso completo, ahora, en lo concerniente a la eleccion para gobernador en Puebla, esto no bastaba, sino que hubo tal cantidad de irregularidades, documentadas de principio a fin de dicho proceso electoral, que a todas luces procedía la nulidad de la elección y su repetición, como de hecho lo planteaba el proyecto de uno de sus magistrados; el resultado fue algo más allá de la ignominia: tres magistrados votaron a favor de dicho proyecto, por cuatro en contra, y fueron validadas así dos de las ya más hermosas tradiciones del Partido Acción Nacional, que son el vil fraude electoral y el intento de la relección de facto, por medio de ¡las esposas de los mismísimos gobernantes salientes!

Puebla se enfrentará a seis años difíciles, con una gobernadora a la que perseguirán las sombras del nepotismo, el fraude, la ilegitimidad, la corrupción, la ursurpación y la desconfianza de sus gobernados. Con todo en contra, aislada, Martha Erika Alonso, con el Congreso local en contra, la Federación, sus diputados y senadores y hasta los alcaldes, será lo más parecido a una cereza en un enorme pastel; un adorno. Victoria pírrica, pues, del PAN en Puebla, y menudo papelón del TEPJF.

México tiene en el Poder Judicial, al parecer, no a un servidor, sino a un tumor canceroso, que sólo se puede extirpar con un actuar del Poder Ejecutivo en el que oficio político y observancia de la ley se conjuguen por y para el bien de todos; la tarea es titánica, pero ha comenzado, y no hay vuelta hacia atrás. n