Visas migratorias

Escrito por  Eduardo López Betancourt Ene 19, 2019

Las caravanas migrantes de los meses recientes han revelado la dramática situación que padecen los vecinos de los países centroamericanos. Miles de personas abandonan sus lugares de origen por la violencia o por la falta total de oportunidades de desarrollo, y se lanzan en una travesía hacia una esperanza, en la que arriesgan la propia vida y su integridad.

Nuestro país ha respondido de manera tibia a la crisis migratoria, pues por un lado, no se ha ejercido el uso de la fuerza legítima del Estado para frenar las incursiones de personas de manera ilegal, pero por el otro, tampoco se ha actuado para garantizar al máximo sus derechos humanos, atendiendo a sus críticas situaciones de vulnerabilidad.

En este escenario, es la propia legislación la que resulta más bien estricta y no permite flexibilidad en la obtención de visados para los centroamericanos que desean incursionar en el país. El camino de otras figuras humanitarias, como el asilo o el reconocimiento de la condición de refugiados, tampoco ha sido la regla, pues recordemos que los migrantes en su mayoría no desean quedarse en México, sino sólo transitar por el territorio para lograr entrar a Estados Unidos, algo que parece cada día más complejo.

La legislación marco en la materia es la Ley de Migración, publicada en el Diario Oficial el 25 de mayo de 2011, con últimas reformas del 12 de julio de 2018. De acuerdo con las definiciones del artículo 3º de esta disposición, la visa es la autorización que se otorga en una oficina consular que evidencia la acreditación de los requisitos para obtener una condición de estancia en el país. Esta visa se otorga mediante un documento adjunto al pasaporte o bien de manera electrónica. La visa autoriza al extranjero para presentarse a un lugar destinado al tránsito internacional de personas y solicitar, según el tipo de visado, su estancia, siempre que se reúnan los demás requisitos para el ingreso.

Exigir o no una visa para entrar puede ser resultado de un acuerdo bilateral entre estados o de una decisión unilateral del Estado mexicano. De manera general, las visas que se pueden otorgar son las siguientes, enlistadas en el artículo 40 de la ley: visa de visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas; visa de visitante con permiso para realizar actividades remuneradas; visa de visitante para realizar trámites de adopción; visa de residencia temporal; visa de residente temporal estudiante, y visa de residencia permanente.

Dependiendo del tipo de visa con que se cuente se adquiere una cierta condición de visitante. Ahora bien, se presenta también un caso particular en el artículo 52, de acuerdo con el cual los extranjeros pueden permanecer en el país con carácter de visitante por razones humanitarias. De acuerdo con la norma, se autorizará esta condición de estancia a los extranjeros que se encuentren en supuestos como ser ofendido, víctima o testigo de algún delito cometido en territorio nacional.

Al ofendido, víctima o testigo de un delito a quien se autorice la condición de estancia de visitante por razones humanitarias se le autorizará para permanecer en el país hasta que concluya el proceso penal, al término del cual deberá salir del país o solicitar una nueva condición de estancia, con derecho a entrar y salir del país cuantas veces lo desee y con permiso para trabajar a cambio de una remuneración en el país. Posteriormente, podrá solicitar la condición de estancia de residente permanente.

También podrá reconocerse este estatus a los niños o adolescentes migrantes no acompañados, y a quienes sean solicitantes de asilo político, de reconocimiento de la condición de refugiado o de protección complementaria del Estado mexicano, hasta en tanto se resuelva su situación migratoria. Si la respuesta a la solicitud es positiva, se les otorgará la condición de estancia de residente permanente, en términos de la propia ley.

También se señala que la Secretaría podrá autorizar la condición de estancia de visitante por razones humanitarias a los extranjeros que no se ubiquen en los supuestos anteriores, cuando exista una causa humanitaria o de interés público que haga necesaria su internación o regularización en el país, en cuyo caso contarán con permiso para trabajar a cambio de una remuneración. Esta vía puede ser la pauta legal para regularizar la estancia de algunos centroamericanos que deseen llevar a cabo actividades productivas temporales en el país. n