La noche de los lagartos, un viaje por las profundidades del alma

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Feb 08, 2019

A la memoria del doctor Rafael Aréstegui Ruiz.

La noche de los lagartos es la novela de Octavio Augusto Navarrete Gorjón, que a finales del año pasado se convirtió en un verdadero acontecimiento editorial. Su autor tiene gran prestigio como ensayista riguroso, varios de sus trabajos motivaron polémicas, documentadas y de buen nivel en la inteligencia y clase política local. Octavio nos sorprende ahora con un trabajo literario de exquisita manufactura, una novela de no ficción que abarca un siglo de historia regional guerrerense, de escritura ágil y amena, narrada en primera persona.

En un primer momento de la novela, la historia de la familia del autor, en el centro de Coyuca de Benítez y el hilo conductor don Franco Navarrete, padre del autor, abogado de oficio, con un gran anecdotario que es relatado, sustentando la tradición oral de este pueblo costeño.

La novela registra el lenguaje popular, sus modismos, regionalismos, usos y costumbres, su cosmovisión, un sinfín de historia engarzadas, donde Coyuca de Benítez es para Octavio Augusto Navarrete Gorjón, lo que para Gabriel García Márquez es Macondo, o para Juan Rulfo, Comala; el autor sin caer en el costumbrismo de escribir para el terruño, Navarrete Gorjón escribe una obra universal que trasciende fronteras espacios temporales.

El tema central de la novela es la represión de los años 70 del siglo pasado, conocida como guerra sucia, aquella guerra secreta que nos habla del terrorismo de Estado. En el documento se encuentra la lista completa de personas que fueron desaparecidas por un gobierno represor, representado por Rubén Figueroa Figueroa y por el entonces mayor del Ejército Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite. Aunque está dominado por el tema guerrerense, en esta obra se analiza acusiosamente el levantamiento guerrillero y la represión urbana; es decir, la novela relata la desaparición forzada en el campo guerrerense, básicamente contra militantes del Partido de los Pobres (PDLP) y su brigada campesina de ajusticiamiento y las desapariciones forzadas en las ciudades contra militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y las Fuerzas Armadas para la Liberación (FAL).

La desaparición forzada no es lo único que tiene la novela, es también un gran trabajo histórico sobre la clase política mexicana y guerrerense. Por sus páginas desfilan no sólo las palabras de Lucio Cabañas, de Genaro Vázquez y de Rubén Figueroa Figueroa, paralelamente se escucha la voz de Luis Echeverría, de Mario Moya Palencia, de José López Portillo y de todos los políticos que tuvieron que ver con el escabroso tema.

La obra construida y narrada desde diferentes ángulos como una tragedia griega. La génesis de la guerrilla urbana y rural aparece con una gran claridad, con afirmaciones contundentes que develan secretos por mucho tiempo ocultos; por ejemplo, que desde su fundación, la Liga Comunista 23 de Septiembre, fue penetrada por los servicios oficiales de inteligencia, a los que informaba pormenorizadamente el mayor retirado Lorenzo Cárdenas Barajas, a quien la Liga contrató como instructor militar. También se devela el seguimiento pormenorizado que tuvo el profesor Lucio Cabañas desde sus tiempos de militante rural y de maestro normalista.

El gobierno sabía que iba a levantarse en armas y en vez de abortar su movimiento, lo que hizo fue pavimentarle el camino con la masacre de Atoyac de 1967.

En las 526 páginas de La noche de los lagartos se encuentran implícitas las situaciones críticas y crueles de este periodo obscuro de la represión del estado contra la disidencia armada llamada “guerra sucia” y sus métodos de guerra de baja intensidad y de alta frecuencia, de tierra arrasada y de control de la población, de manufactura norteamericana probados en las guerras de Corea, Indochina y Vietnam, utilizando la guerra psicológica, el cerco de hambre contra los pueblos, el desalojo de comunidades y los bombardeos, además, los vuelos de la muerte.

Al leer la novela, entramos al mundo de los archivos militares y políticos que pocas veces han sido tocados por los investigadores. La obra de Octavio Augusto Navarrete Gorjón (Coyuca de Benítez, 1954), está documentada y por ella nos damos cuenta de la magnitud del drama que padecieron los guerrerenses de la costa y de la sierra hace casi medio siglo. Informes y radiogramas militares, de gobernación, y sobre todo de la tristemente célebre Dirección Federal de Seguridad (DFS), nos develan una realidad hasta ahora oculta para el ciudadano común.