Estructura de la Suprema Corte

Escrito por  Eduardo López Betancourt Abr 08, 2019

Se mencionó en los medios esta semana la presentación de una iniciativa de reforma constitucional en el Senado, para elevar a 16 el número de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

De seguir adelante esta propuesta, esto resultaría un cambio de trascendencia en el funcionamiento y estructura de la actual SCJN.

Recordemos la estructura presente del máximo tribunal del país. La SCJN se compone de 11 ministros; que pueden trabajar tanto en pleno, es decir, todos los ministros juntos; como en salas. Estas últimas son dos: formadas por cinco ministros cada una; mientras que el Presidente de la Suprema Corte no forma sala. Las salas atienden las materias civil y penal; y administrativa y laboral.

Los ministros durarán en su encargo 15 años y ninguna persona que haya sido ministro podrá ser nombrada para un nuevo periodo, salvo que hubiera ejercido el cargo con el carácter de provisional o interino.

El artículo 95 de la Constitución federal señala los requisitos para ser ministro de la Corte. Entre estos, se necesita ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno ejercicio de sus derechos políticos y civiles; tener cuando menos treinta y cinco años cumplidos el día de la designación; poseer el día de la designación, con antigüedad mínima de diez años, título profesional de licenciado en derecho, expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello; gozar de buena reputación y no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal de más de un año de prisión; pero si se tratare de robo, fraude, falsificación, abuso de confianza y otro que lastime seriamente la buena fama en el concepto público, inhabilitará para el cargo, cualquiera que haya sido la pena.

Igualmente, se requiere haber residido en el país durante los dos años anteriores al día de la designación; y no haber sido Secretario de Estado, Fiscal General de la República, senador, diputado federal, ni titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, durante el año previo al día de su nombramiento.

El procedimiento constitucional para nombrar a los ministros de la Suprema Corte de Justicia es el siguiente: el presidente de la República propondrá una terna al Senado, el cual designará al ministro que cubra la vacante. Esto debe ser en un plazo de 30 días, con el voto de las dos terceras partes de los miembros del Senado presente. Si no resolviere dentro de ese plazo, el presidente de la República designará a quien ocupará el cargo de Ministro.

La iniciativa de reforma que se ha mencionado, según su difusión en los medios, no cambia en lo sustancial la forma de designación. De este modo, si se añaden cinco ministros, serían nombrados por el Senado de entre ternas propuestas por el mismo presidente de la República.

Por nuestra parte, consideramos que sería favorable ir más allá y plantear la democratización del mecanismo de designación. Lo más correcto sería que el pueblo se encargara de elegir a los ministros del máximo tribunal del país, para lo cual es necesario efectuar modificaciones a la Constitución Política, marcando un precedente de gran valor en la historia de nuestra nación.

La única manera en que se alcanzaría la independencia plena del Poder Judicial sería a través de la elección democrática de sus miembros. El pueblo, verdadero depositario de la Soberanía popular, es quien debe designar a los gobernantes; así lo efectúa en los poderes Legislativo y Ejecutivo, y en la misma forma debería suceder con el Judicial.

En contra de la elección popular de los ministros de la Corte se señala la intervención de los partidos políticos, el riesgo de la filiación partidista de un juez. Eso puede ser un peligro serio, por lo cual, en la elección de Ministros se debe marginar a los partidos políticos, sin ellos se debe elegir a los Ministros.

También sería probable que los electores se dejaran manipular por politiqueros, expertos demagogos, que con habilidad puedan convencer a los votantes; para evitar esta circunstancia negativa, la clave está en los requisitos que para ser ministros de la Corte se establezcan, que garantizaran su calidad como juristas. n