La redención de España

Escrito por  Ginés Sánchez Abr 17, 2019

Controversia innecesaria y estéril no ha faltado, por una carta filtrada por la prensa, siendo emisor el presidente de México y su receptor el rey Felipe VI de España, con relación a una petición de reconocimiento de los abusos cometidos durante el proceso de conquista vivido en el siglo XVI, que además de sacados de contexto, puesto que la solicitud en cuestión sólo supondría una especie de aceptación de las barbaridades cometidas (sucede en cualquier guerra) por el bando español y, habría que subrayarlo, también por todas las ciudades del nuevo continente, circunvecinas y sojuzgadas por el imperio mexica, que no por nada es la afirmación de que “la Conquista la hicieron los mexicanos, y la Independencia, los españoles”, en una de nuestras tantas paradojas históricas.

No estaría de más ese ejercicio por España hacia México, pero la intención es con miras a celebrar juntas, ambas naciones hermanas, el año 2021, que se cumplen los 500 años de la caída definitiva de Tlatelolco-Tenochtitlán, en un auténtico año de la hispanidad, simplemente con el hecho de que el país en el planeta con más hipanoparlantes, y por mucho, es México.

Agradeciendo también los mexicanos de hoy, que llegaron a nuestras tierras los españoles, y que a los pocos años los frailes de las varias órdenes religiosas llegaron a la Nueva España a proteger a los nativos, y no sólo eso, sino a recuperar buena parte de su cultura y legado de sus civilizaciones para la posteridad. Los ingleses, en lo que hoy es Estados Unidos, estuvieron mucho más lejos de eso y algo cerca a una aniquilación y exterminio de cualquier vestigio originario en aquellas tierras.

España y México se hermanaron de manera definitiva y permanente con la apertura del general y presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) al exilio español republicano, a raíz de la caída de la causa de la Segunda República.

Familias completas de españoles llegaron, y no eran sino más que lo mejor en cuanto a calidad en aquel país. México se enriqueció con científicos, artistas, comerciantes, docentes y demás mujeres y hombres de bien y de trabajo, todos con un impulso vital, que fueron factor principalísimo en la consolidación del régimen posrevolucionario en nuestro país; la creación de instituciones como –por sólo mencionar quizá el más emblemático– El Colegio de México.

El legado del exilio republicano español se sigue y seguirá palpando por siempre a lo largo y ancho de todo México. Hoy son los hijos, llegados también de España o ya nacidos en México, y los nietos y bisnietos, los que continúan contribuyendo a engrandecer su nueva patria.

Así como México se redimió con Estados Unidos, participando junto a los aliados, de modo más simbólico que otra cosa, en la Segunda Guerra Mundial, en el frente del Pacífico (en las Filipinas), si bien a raíz del hundimiento de unos buques petroleros mexicanos por Alemania, a raíz del antecedente del incidente del famoso Telegrama Zimmermann en 1916, que tenía como origen el imperio alemán, con atención al presidente Venustiano Carranza, y contenía el indecoroso ofrecimiento de que México se uniera a ese bando en la Primera Guerra Mundial, abriendo un frente contra los yanquis, y el entonces jefe de las instituciones mexicanas, lejos de congraciarse con su vecino del norte y rechazar tajante y expresamente dicho ofrecimiento, que contenía también la petición de sumar al Japón a la causa, y a cambio, en el supuesto de ganar la guerra, recuperar los territorios perdidos de Arizona, Nuevo México y Texas, se mostró dubitativo en exceso, incluso considerando de entrada aceptar tal oferta.

Si no lo hizo así Carranza, fue por temor, dado el alboroto mundial que se dio al hacerse público el mencionado telegrama y más aun cuando Alemania confirmó su veracidad. Aun así, don Venustiano dejó abierta la posibilidad al contestar: “podríamos, posteriormente, discutir de nuevo el asunto”.

México, pues, perdió ese año la oportunidad de sellar una alianza y una amistad a toda prueba con su poderoso vecino del norte, lo cual no se hizo sino hasta la presidencia del general Manuel Ávila Camacho, con la ya citada participación mexicana en la segunda gran conflagración mundial, con el famoso Escuadrón 201.

Esperemos, pues, tanto México como España, un memorable año 2021, cuando se refrenden y se festejen cinco siglos de hermandad y de fortalecimiento y florecimiento de la hispanidad en el mundo entero. n