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Fracasos vaticinados

Escrito por  Ginés Sánchez May 07, 2019

El escritor Francisco Martín Moreno parece haber sido fuertemente afectado tras el triunfo, lapidario, de Andrés Manuel López Obrador en las pasadas elecciones. Su odio irracional de tantos años al hoy presidente, basado fundamentalmente en su clasismo, racismo disfrazado, complejos y en meras fantasías, lo hacen escribir un libro respecto a AMLO, y lo que supone él que será su sexenio: un rotundo fracaso.

Me permito aquí repetir algunas de las barbaridades que, cobardemente y por si no atina sus visiones de la total catástrofe nacional, esconde en supuestos nombres de personajes ficticios, así podrá decir cínicamente que “se trataba de un thriller político”, pero con toda la mala leche de desearle los peores males a la gestión del presidente de su país y, por ende, a México mismo, su propio país.

Dice Martín Moreno, que por cierto luce cada vez más acabado y desmejorado en sus cápsulas en televisión:

Que AMLO “llama a los empresarios hambreadores del pueblo”; que “pretende orientarnos a una dictadura marxista”; “el peor presidente electo desde la Independencia”; “su megalomanía le dice que es merecedor de aparecer en un futuro en todas la enciclopedias”; “en libros de texto adornado con dorados laureles”. Leyendas urbanas, como “la completa opacidad en cuanto a las obras durante su paso como jefe de Gobierno de la CDMX”.

El escritor llega a límites como de plano tildar abiertamente de idiotas a los votantes de la ciudad capital, porque, asegura, “se repetirá la catástrofe total de su administración en CDMX, pero ahora en todo el país”, o de afirmar que su proyecto de llevar el servicio de Internet a todo el país es con el perverso fin de “manipular a las masas estúpidas”.

Y continúa en su papel de agorero de los últimos días:

Que “el fracaso de su gestión no tendrá parangón con ninguna otra administración federal en los últimos cien años”.

Que ganó la Presidencia “gracias a la sencilla tarea de manipular a los muertos de hambre”.

Se refiere a los dos primeros meses del gobierno de AMLO como una “coprocracia”.

Lanza epítetos al presidente como el de “un Gandhi reciclado”, “evangelista preclaro con el poder del perdón a los criminales”.

“Su traición a la patria será sólo equiparada a la de un Antonio López de Santa Anna”.

Insinúa, además, que ganó gracias a que Peña Nieto “no dio a conocer información inconfesable acerca de él y su equipo más cercano”, como si no hubiesen ansiado y buscado obsesivamente eso Vicente Fox, Calderón y Peña; algo, lo que fuera, para tratar de descarrilarlo a él y a su inmenso movimiento social.

Y continúa... sugiere que “columnistas no publican sus verdades por miedo o por estar en la nómina del gobierno”; pone como un sacrilegio el hecho de que el actual director de Pemex sea un ingeniero agrónomo, como si ignorara que el mejor titular de dicha paraestatal en la historia fue un abogado: Jesús Reyes Heroles. Además de los clásicos: “fuga masiva de capitales, impresión de billetes sin soporte por parte del Banco de México con la consecuente hiperinflación”, y demás vaticinios de infierno, llegando al paroxismo de escribir que se viene el “adoctrinamiento comunista en los planteles escolares”.

El escritor y divulgador de episodios de nuestra historia, Pancho Martín Moreno, teniendo la oportunidad de haber escrito algo emulando al estadunidense Edgar Allan Poe, con relatos de auténtico terror y reales en el sexenio infernal del usurpador Felipe Calderón, o de un Lovecraft narrando los horrores de la administración prianista pasada, termina siendo un intento de copia, de lo más vulgar, de un Issac Asimov, tratando de hacer literatura de ciencia (política) ficción, adivinando escenarios que nunca ocurrirán.

Él asegura “estar vetado” de los programas de radio y televisión para la presentación de su libro, y créanme algo: no hay veto alguno, simplemente el libelo en cuestión es malísimo, una auténtica porquería; es más, ofende a millones de sus compatriotas; me ofendió a mí al leerlo. Y yo entonces sí me atrevo a vaticinar dos sucesos, en el primero (por cierto) acerté ya el pasado domingo:

1) El ridículo llamado, en su cuenta de Twitter, que reza así, literalmente: “Gran marcha nacional el próximo domingo 5 de mayo a las 11:00 horas en todas las ciudades del país en contra de López Obrador y sus políticas dictatoriales y su falta de respeto a las instituciones y su incumplimiento de la ley. Reenvíalo, hazlo viral”, sería un fracaso descomunal, un ridículo del tamaño de la ínfima calidad de su libro Ladrón de esperanzas.

2) La supuesta trilogía de libros en la cual este último sería el primero, no saldrá al mercado, y si lo hace, simplemente será porque la empresa editorial saque un tiraje mínimo y sólo por el mínimo respeto y agradecimiento a sus otrora prestigio y éxitos editoriales.

Estamos, pues, ante la presencia del muy penoso ocaso de un escritor que tuvo entre sus logros el haber hecho leer a los mexicanos, que no es poca cosa, pero que hoy insulta groseramente a sus propios lectores.

Yo, repito, me siento ofendido, pero tengo la mínima educación para guardarme los epítetos que él se merece que muchos mexicanos le digamos frente a frente y cara a cara.

Ah, y por cierto, lo que sí me permití y por primera vez en mi vida fue el tirar un libro al cesto de la basura, con la pena. n