Máquinas contra humanos

Escrito por  José de la Paz Pérez May 10, 2019

En la víspera del tan esperado como temido y mítico año 2000, llegué a mi casa con una noticia inesperada –al menos para mí–, la cual solté sin más ni más: “¡Una computadora se comunicó conmigo!”.

Hasta entonces había escrito mis notas periodísticas en máquinas de escribir, pero un día arribé a la redacción del periódico donde laboraba y descubrí que en mi cubículo había una PC, algo que nunca había utilizado.

En el transcurso del día me enseñaron a medio usar esta nueva herramienta de trabajo porque sería la manera obligada en que, en adelante, entregaríamos nuestros trabajos. Me enseñaron a  encender el CPU y el monitor, a deslizar el mouse, abrir Word y escribir.

En eso estaba cuando, de manera accidental (todos tenemos problemas cuando comenzamos a manejar el mouse), presioné el ícono de cerrar el documento de Word, y de inmediato me apareció el aviso de: “¿Desea guardar los cambios…?”.

¡Eso fue entonces, para mí, un gran acontecimiento! ¡Bienvenido el futuro!.

Quizá hoy es cosa de risa para quienes estaban naciendo en esos momentos y hoy tienen 20 años de edad, pero para quien esto escribe fue una experiencia bárbara: La computadora me preguntó, se comunicó conmigo, como si tuviera cierta inteligencia.

Sí, eran los albores de lo que hoy conocemos como inteligencia artificial.

En aquellos tiempos escuchábamos que algún día las máquinas dominarían a los humanos. Hoy, que el futuro cada segundo se convierte en pasado, vemos películas como Terminator, en la que una computadora, Skynet, toma conciencia propia y programa el exterminio de la humanidad.

Aunque existe la discusión sobre las reales posibilidades de que esto algún día suceda, especialistas de la BMSTU (Universidad Técnica Estatal Bauman de Moscú, por sus siglas en inglés) se refieren ya a la creencia de que, conforme ampliemos las capacidades de las redes neuronales artificiales, existe el riesgo de que “comiencen a pensar por sí solas”.

De aquella primera experiencia con la PC han pasado muchos años, y los avances no dejan de sorprenderme.

No más hay que echar un vistazo a las redes sociales, como Facebook, que te muestra anuncios en los que podrías estar interesado de acuerdo con tu perfil; si humanos atendieran a cada usuario de la red para asignarle qué ver durante su estancia, sería un trabajo muy difícil y tedioso, sin duda, algo que una programación efectúa sin ningún problema.

Recién adquirí una laptop a la que configuré con mi cuenta de correo de gmail.com y al ingresar al navegador web me sorprendió que tenía las mismas pestañas de ingreso rápido que tiene la PC de escritorio de mi casa. Me sorprendí hasta dónde invade tu intimidad una inteligencia artificial.

Igual sucede con los sistemas operativos iOS y Android en nuestros teléfonos a los que, no por nada, se les llama “inteligentes” y que tienen funciones tan avanzadas como reconocimiento de voz o traslado de voz a texto, algo impensable hace años y que se convierte hoy en excelente herramienta para los periodistas que, con esto, trabajamos menos y dejamos que las máquinas lo hagan, lo cual sin duda nos merma ciertas capacidades mentales, como cuando apareció la calculadora y comenzamos a ser menos capaces de hacer simples operaciones aritméticas.

Nos resistimos a aceptar que las máquinas nos puedan superar bajo el argumento de que es un humano quien programa a esas máquinas y, por ende, como humanos podemos desprogramar. Quizá es verdad, pero ¿cómo luchar contra una máquina que no programé yo, sino otro humano?

Vayamos al ejemplo de los bots (palabra recortada que se refiere a los robots), programas informáticos que efectúan tareas en Internet que difícilmente podría hacer un humano con la misma rapidez y efectividad.

Un bot es programado, y en adelante hace su tarea de manera casi independiente; simula ser humano al enviar ciertos mensajes y es capaz de interactuar con nosotros.

¿Y qué han hecho últimamente los bots? Entre otras cosas, campañas en favor o en contra de causas, personas, instituciones o empresas.

¿Y qué hemos hecho los humanos pensantes y dueños del universo? Bailar al son que nos tocan esos programas capaces de provocar en nosotros sentimientos como algarabía u odio, sentimientos que ellos mismos no tienen.

Y sí, nos están ganando la partida; de alguna manera los bots están ejerciendo cierto dominio sobre los humanos, quienes, al responder a favor o en contra, continuamente iniciamos luchas intestinas entre nosotros mismos; todo, por un mensaje que puso a circular una máquina. n