Nueva reforma educativa

Escrito por  Eduardo López Betancourt May 20, 2019

En el Día del Maestro de este año se ha publicado en el Diario Oficial de la Federación una nueva reforma constitucional en materia educativa, que adiciona múltiples párrafos al artículo tercero de la Carta Magna. Con esta reforma, se da marcha atrás a los planteamientos propuestos por el sexenio anterior.

El nuevo texto elimina el párrafo tercero, que se refería al concepto de “calidad” de la educación, y que fue repudiado por múltiples actores políticos. El párrafo primero conserva la expresión de que toda persona tiene derecho a la educación, correspondiendo al Estado en sus distintos niveles, impartir y garantizar la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior. Es adecuado la incorporación de la educación inicial, que se enuncia como un derecho de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia.

En términos del párrafo segundo, corresponde al Estado la rectoría de la educación. Cuando esa sea impartida, directamente, además de obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.

El artículo ha sido auténticamente engordado, con una gran cantidad de disposiciones, que se refieren a cuestiones muy diversas, algunas un tanto imprecisas.

Se añaden de los párrafos cuarto al doceavo, disponiendo que la educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Este párrafo cuarto apunta que tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje.

El párrafo siguiente habla del interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, que será priorizado en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos.

Diversos párrafos se refieren a los docentes, con los cuales se ha planteado una suerte de reconciliación política, sobre todo por el tema de las evaluaciones y el debate sobre sus derechos y obligaciones. Se señala que los maestros son agentes fundamentales del proceso educativo y, por tanto, se reconoce su contribución a la trasformación social. Es llamativo que el artículo crea nuevos derechos de los que ellos son titulares, pues se menciona que tendrán derecho de acceder a un sistema integral de formación, de capacitación y de actualización retroalimentado por evaluaciones diagnósticas, para cumplir los objetivos y propósitos del Sistema Educativo Nacional.

Se abre la remisión a la legislación reglamentaria, la cual ha de establecer las disposiciones del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros en sus funciones docente, directiva o de supervisión.

Sobre los concursos, se señala en el artículo reformado que la admisión, promoción y reconocimiento del personal que ejerza la función docente, directiva o de supervisión, se realizará a través de procesos de selección a los que concurran los aspirantes en igualdad de condiciones y establecidos en la ley reglamentaria. Estos procedimientos deberán ser públicos, transparentes, equitativos e imparciales y considerarán los conocimientos, aptitudes y experiencia necesarios para el aprendizaje y el desarrollo integral de los educandos. Se señala la limitante de que estos concursos en ningún caso afectarán la permanencia de los maestros en el servicio.

La nueva redacción tiene lenguaje inclusivo, pues habla de “las maestras y los maestros”, lo cual resulta poco afortunado. En esta tesitura, se señala que los planes y programas de estudio tendrán perspectiva de género y una orientación integral, por lo que se incluirá el conocimiento de las ciencias y humanidades: la enseñanza de las matemáticas, la lecto-escritura, la literacidad, la historia, la geografía, el civismo, la filosofía, la tecnología, la innovación, las lenguas indígenas de nuestro país, las lenguas extranjeras, la educación física, el deporte, las artes, en especial la música, la promoción de estilos de vida saludables, la educación sexual y reproductiva y el cuidado al medio ambiente, entre otras.

Es decir, el artículo tercero está planteando un currículum mínimo, lo que resulta poco adecuado. La reforma solo confirma la tendencia del constitucionalismo mexicano de meter en la constitución una gran cantidad de temas, que nada tienen que hacer en la carta magna. n