Estadísticas, cifras y datos

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada May 24, 2019

La violencia sigue sembrando terror y corrompiendo la vida pública; las autoridades manejan estadísticas, cifras y datos para decir que ha disminuido la violencia y la percepción que se tiene de ella, hablando particularmente del número de asesinatos que se cometen, la mayor parte de los cuales queda en la impunidad.

En el estado han proliferado grupos armados y policías ciudadanas sin ningún control, y se han convertido en fuerzas y poderes de facto que, haciendo gala de violencia, dominan y controlan diversos territorios, sin que la autoridad haga nada al respecto. Además, han proliferado grupos paramilitares que cometen actos delictivos al amparo de uniformes de policías comunitarias, sin que se haga algo para desamar a estos grupos civiles armados que tienen el control de más de la mitad de los municipios del territorio de Guerrero.

El estado ocupa el sexto lugar nacional en víctimas de homicidio doloso, pero el gobierno del estado ha sido incompetente e inoperante; el mismo secretario de Seguridad Pública estatal dice que a los grupos armados no se les puede aplicar la ley porque cuentan con base social.

Las autoridades esperan que la Guardia Nacional venga a poner orden en el país y resuelva la crisis de inseguridad; las fuerzas policiacas frente al crimen y la violencia sólo desarrollan labores testimoniales; infinidad de policías son utilizados como choferes y guardaespaldas de funcionarios públicos.

El ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSP) Pedro Almazán Cervantes reconoció en su momento que 330 policías hacían labores de escolta de funcionarios, de familiares de políticos, de ex gobernadores y de empresarios.

Acapulco –señala el reportaje titulado “Nada ni nadie consigue abatir la violencia en México”, publicado en la revista Proceso por Patricia Dávila– tuvo en 2018 una tasa de 108.8 asesinatos por cada 100 mil habitantes y entre enero y marzo de 2019 se ubicó en el tercer lugar en homicidios con 159 casos; así como en las primeras posiciones en feminicidios, con dos carpetas; 24 registros de extorsión; 471 casos de robo de vehículos, y 5 denuncias por secuestro.

Chilpancingo, la capital, el año pasado mostró una tasa anual de 96.7 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, y en los primeros tres meses de 2019 ocurrieron en la capital 37 asesinatos y tres denuncias por secuestro.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) pone a Acapulco con 87.7 por ciento de la población con percepción de inseguridad; a Chilpancingo, con 86.6 por ciento, y a Zihuatanejo, con 75.4 por ciento. El estudio fue aplicado en 67 ciudades del país durante la primera quincena de marzo, y se lleva a cabo con una periodicidad trimestral.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación señala que en el primer trimestre del año se registraron 436 víctimas de homicidio doloso en Guerrero, 216 menos que las 652 en el mismo periodo del año pasado, con una reducción de 33 por ciento, lo que llevó a colocarlo en el séptimo lugar nacional en números absolutos.

El número de víctimas mortales en Guerrero proviene de 393 carpetas de investigación, de las cuales 115 son de marzo y colocan al estado en los lugares nacionales 7 y 8. El municipio de Acapulco encabeza la lista con 47 carpetas de investigación por homicidio doloso abiertas en marzo, cinco menos que en febrero y 20 menos que en el mismo periodo del año pasado; suma 159 en el trimestre, cifra menor en 68 a las 227 del primer trimestre del año pasado, lo cual implica una reducción de 30 por ciento.

La violencia ha trastocado la vida pública, la economía, la política, la cultura y la cotidianidad; es momento de esforzarse por garantizar la paz y la seguridad para dejar de lado la percepción de que los gobiernos tienen en el abandono a la población.

En la intención de estudiar el problema de la violencia es preciso incluir el texto Sociologías de la violencia, estructuras, sujetos, interacciones y acción simbólica.

Una de las aportaciones más significativas que se han formulado desde la sociología para comprender el fenómeno de la violencia –un tema fundamental no sólo en México, sino en la agenda global– se presenta en este libro. A partir de una crítica de los análisis tradicionales centrados en las estructuras sociales (Emile Durkheim, Max Weber, Talcott Parsons, Lewis Coser), las interacciones (Randall Collins, Hans Joas, Charles Tilly) y las subjetividades (Michel Wieviorka), en esta obra se sugiere abordar la violencia en tanto acción simbólica que expresa sentidos y significados abiertos a procesos de inteligibilidad e interpretación.

La violencia se entiende así como un referente de sentido inscrito en una red de significación, el cual dice algo tanto a quienes la ejercen como a quienes la sufren y la atestiguan. n