Pruebas en el procedimiento laboral

Escrito por  Eduardo López Betancourt Jun 17, 2019

De acuerdo con el nuevo procedimiento laboral establecido por la reforma a la Ley Federal del Trabajo del 1º de mayo, el régimen de las pruebas prevé reglas específicas. De entrada, de acuerdo con el artículo 778, las pruebas deberán ofrecerse conforme a lo previsto para cada uno de los procedimientos regulados por la ley.

El mismo numeral dispone que las pruebas que se refieran a hechos supervenientes podrán ofrecerse hasta antes de emitir sentencia, dentro de los tres días siguientes en que se tenga conocimiento de los mismos. En este caso, el Tribunal deberá dar vista con dichas pruebas a las demás partes para que manifiesten lo que a su derecho e interés convenga y en su caso formulen las objeciones correspondientes; de ser necesario, se señalará día y hora para su desahogo en audiencia.

El principio de concentración se refleja en las pruebas. El artículo 779 establece que el Tribunal desechará aquellas pruebas que no tengan relación con la litis planteada o resulten inútiles o intrascendentes, expresando el motivo de ello.

A diferencia de otras materias, el juez en estos procesos laborales tiene amplias facultades. El  artículo 782 dispone que el Tribunal podrá ordenar, con citación de las partes, el examen de documentos, objetos y lugares, su reconocimiento por actuarios o peritos y, en general, practicar las diligencias que juzgue conveniente para el esclarecimiento de la verdad, y requerirá a las partes para que exhiban los documentos y objetos de que se trate. Asimismo, el juez podrá interrogar libremente a las partes y a todos aquellos que intervengan en el juicio sobre los hechos y circunstancias que sean conducentes para averiguar la verdad. De este modo, no tenemos aquí un proceso adversarial, sino que la intervención del órgano lo acerca a los juicios de orden público.

Las pruebas se deberán presentar en el escrito de demanda. El actor deberá poner atención en este requisito, pues la regla del artículo 873 prevé que sólo se recibirán pruebas adicionales cuando se refieran a hechos relacionados con la réplica, siempre que se trate de aquéllos que el actor no hubiese tenido conocimiento al presentar su demanda, así como las que se ofrezcan para sustentar las objeciones hechas a las pruebas de las demás partes, o las que se refieran a la objeción de testigos. Lo anterior sin menoscabo de que se puedan ofrecer pruebas sobre hechos supervenientes.

Igualmente, la parte demandada deberá ofrecer sus pruebas en el escrito de contestación a la demanda, acompañando las copias respectivas para que se corra traslado con ellas a la parte actora. No se recibirán pruebas adicionales a menos que se refieran a hechos relacionados con la contrarréplica, siempre que se trate de aquellos que el demandado no hubiese conocido al contestar la demanda, así como las que se ofrezcan para sustentar las objeciones hechas a las pruebas de las demás partes.

El asunto de la admisión de pruebas se resolverá en la audiencia intermedia. En este caso, el artículo 873 F indica que en el momento oportuno de la audiencia; el Tribunal resolverá la admisión de las pruebas ofrecidas por las partes, admitirá las que tengan relación con la litis y desechará las inútiles, intrascendentes o que no guarden relación con los hechos controvertidos, expresando el motivo de ello; asimismo, establecerá la manera en que deberán prepararse las pruebas que admita para su desahogo la audiencia de juicio o las que se realizarán fuera de las instalaciones del Tribunal.

La preparación de las pruebas será ordenada por el Tribunal, salvo aquellas que queden a cargo de las partes. La citación de los testigos en general quedará a cargo de su oferente, salvo que por causa justificada deba practicarse mediante notificación personal, la que se efectuará con al menos tres días de anticipación a la audiencia, sin contar el día en que reciban la citación, ni el de la audiencia. El Tribunal, a solicitud del oferente, podrá expedir oficios o citaciones a fin de que éste los entregue por su cuenta y bajo su responsabilidad, con el objeto de que se preparen debidamente las pruebas y puedan desahogarse en la audiencia de juicio. n