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El rebelde del acordeón

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ago 23, 2019

El 21 del presente mes y año falleció el cantante, compositor, arreglista y acordeonista mexicano del género musical de cumbia Celso Piña, a los 66 años de edad, en su natal Monterrey, Nuevo León, víctima de un infarto agudo de miocardio.

Celso Piña, llamado también El rebelde del acordeón y El cacique de La Campana, fue pionero en la mezcla y la fusión de los sonidos tropicales y la cumbia colombiana. Se caracterizó por desarrollar los géneros populares de México, la cumbia y la música norteña, y se integró al movimiento sonidero, mezclando la cumbia colombina con el ska, el reggae, el rap y el hip-hop.

A la mitad de la década de los 80, en la popular colonia Independencia, en la zona del Cerro de la Campana, en la parte sur de Monterrey, se vivía el movimiento de cumbia callejera, una cultura urbana que se basaba en los ritmos populares de Colombia, en la cumbia y el vallenato. Además, en ese tiempo el movimiento sonidero estaba popularizado en bailes públicos, de música que se tocaba en casete y en discos long-play, y se mezclaba en tornamesas.

Algunos de esos ritmos se reprodujeron más lentos: por accidente, en una fiesta un casete se tocó lento, lo que dio comienzo a la llamada cumbia rebajada. Los alcances musicales y la fusión de ritmos alcanzaron rasgos chicanos y cholos, lo que generó posteriormente lo que se llamó la cultura cholombiana.

Celso Piña fue un autodidacta del acordeón; con sus hermanos formó la Ronda Bogotá y en 1980 recibió de su padre un regalo que le cambiaría la vida y, sin saberlo, las tendencias musicales en el norte del país: su primer acordeón, reparado por él; y con base en la cultura del esfuerzo y del trabajo diario, popularizó su primera cumbia, que denominó Mi colonia Independencia; se nutrió de la música tropical de Aníbal Velázquez Hurtado y Alfredo Gutiérrez.

En sus comienzos, su repertorio estaba integrado, entre otros, por la Cumbia de la paz, El tren, Como el viento y La piragua.

Sus presentaciones fueron vetadas y estigmatizadas con el señalamiento de que a sus eventos acudían solamente “mariguanos, lesbianas y malandros”.

Hace 30 años, Celso Piña se convirtió en el primer y mayor representante de la cumbia colombiana en Monterrey, a la par del advenimiento del movimiento denominado Avanzada Regia, entre cuyos representantes estaban los grupos Control Machete y El Gran Silencio. En 2001 grabó Barrio bravo, un disco producido por Toy Selectah, de Control Machete, y que tiene influencia del reggae, la música electrónica y el movimiento sonidero.

Poco a poco, figuras del rock mexicano se acercaron a Celso Piña, como Rubén Albarrán, de Café Tacvba; Blanquito Man, de King Changó; Gabriel Bronsman, de Resorte, y Poncho Figueroa, de Santa Sabina y El Gran Silencio. También llegó a grabar con Guadalupe Esparza, de Bronco. Sus mayores éxitos: Cumbia poder, Cumbia sobre el río, Aunque no sea conmigo y Hasta siempre, comandante, son los discos que atesora este servidor desde hace más de una década.

El escritor Carlos Monsiváis, en su nota del librillo Barrio bravo, lo señala como un fenómeno social y no como un fenómeno musical. Barrio bravo abrió las puertas de la interacción de diversos géneros musicales, transformando la música tropical en México.

En el año 2002 salió a la venta el disco Mundo Colombia, con la participación de Julieta Venegas y Flaco Jiménez.

La consagración musical de Celso Piña fue el día que Gabriel García Márquez bailó sus cumbias en un concierto en Monterrey, y ya para el año 2010 fue recibido en Colombia por las personalidades que influyeron su carrera: Aníbal Velázquez y Alfredo Gutiérrez. Es importante mencionar el documental Celso Piña, el rebelde del acordeón, de 2002, que dirigió Alfredo Marrón Santander y fue producido por Canal Once, un trabajo que rescata el surgimiento del movimiento sonidero y la popularidad de la cumbia colombiana, en La Indepe, el barrio bravo de Monterrey, así como la historia de Celso Piña, desde los bailes, las fiestas familiares y las serenatas, una fusión de ritmos que llegó a bailar García Márquez.

Celso Piña deja un gran vacío en la música mexicana, en la cumbia colombiana y en el movimiento sonidero, pero deja para la posteridad una vasta discografía, para las presentes y futuras generaciones.

En su último mensaje antes de partir, Celso Piña recordó a sus fans que la cumbia es el ritmo que mueve al mundo, publicación que acompañó del video de su éxito Cumbia sobre el río, el cual fue grabado en 2007 en vivo en el Auditorio Nacional, con Pato Machete. Dejó pendiente la invitación a su próxima presentación, que sería en Cadereyta, el 5 de septiembre.

Hoy decimos adiós a un músico autodidacta, autor de ritmos que sonaron en todo el mundo, el trabajo de décadas de un niño del cerro que se convirtió en leyenda y que estará presente en la escena cultural. n