El racismo en México

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Sep 27, 2019

El artículo 4º de la Constitución Política establece la igualdad de condiciones para todos los mexicanos, sin distinción de género, edad, sexo o raza.

La discriminación en México tiene que ver con el origen étnico, con los rasgos y el color de la piel. Han sido víctimas de la discriminación particularmente la tercera raíz y las llamadas razas originarias. Los estereotipos de la belleza, particularmente en televisión, son las personas de piel clara, de rasgos europeos y de complexión delgada.

El racismo va de la mano con la discriminación; en México se aprecia el pasado indígena majestuoso, el de los imperios, pero se discrimina y se niega a las razas originarias sobrevivientes que no hablan el español, que tienen su origen muchas veces en las regiones más apartadas e inhóspitas.

Se entiende que el racismo surge en el encuentro de las razas. En México tiene su origen en la Conquista: cuando los españoles no sólo impusieron su lengua, su religión y su sistema político y económico a una raza que, de acuerdo con los fenotipos de piel oscura y estatura baja, se ha relacionado como inferior.

Han pasado ya varios siglos de los periodos de la Conquista y de la Colonia. La Guerra de Independencia y la Revolución no han modificado el racismo y la discriminación.

México vive el autorracismo; las poblaciones originarias han sido víctimas de la discriminación, como si la pobreza fuera una situación genética.

La encuesta nacional sobre discriminación de 2010 dice que 54.8 por ciento de los encuestados consideran que en México se insulta a las personas por su color de piel, pero tomando en cuenta que 64 por ciento se consideran de piel morena, es un reflejo de que un amplio sector de la población es discriminado de esta manera.

La profesora investigadora Alicia Castellanos, del Instituto Nacional de Antropología, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señala que el carácter racista de la sociedad mexicana es un fenómeno incuestionable, surgido en la época de la Colonia, cuando las clases dominantes establecieron todo un sistema de castas para justificar sus privilegios.

Prevalece en el imaginario la categoría de razas, a las cuales se les asocia con una supuesta inferioridad o superioridad de pueblos y culturas, con frases como que “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre” o “hay que mejorar la raza”.

Por muchos años se ha hablado de que México es una nación mestiza, donde todos somos iguales; en la idea de una supuesta igualdad, de acercar el origen étnico de las razas originarias con las personas de piel blanca, existe la idea de construir una homogeneidad a partir del mestizaje.

El racismo criminaliza a ciertos grupos por su origen étnico, por su apariencia física, por ser pobres. Baste recordar cuántas mujeres de las razas originarias han dado a luz en las salas de espera de los hospitales o el video que circuló en redes sociales hace unos años, cuando policías municipales de Acapulco detienen a una joven que vestía su atuendo mixteco, por haber sido señalada por el gerente de una tienda de autoservicio de haberse robado una botella de agua, lo cual se demostró que no fue verdad; pero mientras, la joven fue sometida, esposada e inmovilizada en una camioneta de la Policía Preventiva de Acapulco.

El racismo va de la mano de la discriminación desde la visión de los conquistadores de América, cuando los habitantes de este continente fueron vistos como bestias por algunos europeos, o también como mansos y capaces de abrazar la fe cristiana. Así lo señala César Carrillo Trueba en su libro El racismo en México, quien hace un análisis a conciencia desde el origen del racismo durante la Conquista, la configuración de imagen del indio, las castas de la Nueva España, la idea de la raza.

Es preciso emprender campañas de educación intercultural e incluso una política de medios que no sólo exalte el modelo occidental de la belleza.

El racismo en México es negado, no se ha reconocido totalmente y se observa como algo natural y se justifica. Por tanto, se debe de exponer el problema, las personas víctimas de este flagelo deben hablar de sus experiencias.

César Carrillo Trueba señala que el racismo debe ser combatido desde lo individual y cotidiano hasta lo nacional y a largo plazo; es preciso tener conciencia de sus mecanismos para modificar modos de pensar y actitudes, así como elaborar políticas que lo inhiban y fomenten la pluriculturalidad. n