Nueva Constitución

Escrito por  Eduardo López Betancourt Sep 30, 2019

En los ámbitos académicos, pero de igual manera en varios sectores sociales, se considera la necesidad de una nueva Constitución de los Estados Unidos Mexicanos , debido a que, con toda razón, la actual Carta Magna ha sufrido, desde su creación en 1917, innumerables cambios, algunos afortunados, pero los más, lamentablemente desastrosos; las 600 modificaciones que se han hecho exponen en su mayoría a intereses de grupo y resultan inadecuadas para incorporarlos a la bien llamada Ley de Leyes.

Evidentemente, tal tarea implicará convocar a un Congreso Constituyente, tarea nada fácil pero necesaria.

La función esencial de una Constitución es marcar principios; en particular, disposiciones de organización del Estado, de los poderes que lo integran, pero más aun, de los derechos que le son innatos a los seres humanos, derechos que deben ser debidamente respetados y cumplidos a cabalidad.

Por desgracia, varias disposiciones de nuestra actual Constitución corresponden a aspectos que deben ubicarse en leyes secundarias, para evitar la práctica nociva de estar constantemente modificando artículos que, al final de cuentas, han dejado a tan importe cuerpo legal con un sinnúmero de imprecisiones y confusiones, y han marginado inclusive todo lo relativo a los derechos humanos.

Por supuesto, también se presenta la opción de que, sin tener una nueva Constitución, la actual sea motivo de una rigurosa y severa modificación para eliminar todo lo superfluo y más aun lo que no sea fundamental.

La Constitución Política de un Estado debe ser breve y concreta, y sufrir modificaciones por excepción; en este sentido, la rigidez es esencial, y para cambiarla sólo será permitido cuando el pueblo así lo decida, mediante un referéndum; quitándole, indiscutiblemente, la facultad al Poder Legislativo federal de cambiarla, aun como en el caso actual, mediante un procedimiento especial.

Un nuevo gobierno como el que actualmente ha sido designado por el pueblo, de manera tan impactante, debe de estar atento y propiciar lo que es, insistimos, una necesidad vital; bien con una nueva Constitución o quitándole a la actual todo el lastre que de manera tan incorrecta mantiene en sus abultados artículos, donde se llega al ridículo de referirse a sueldos o simplemente a reglas poco relevantes. n