Oportunismo español

Escrito por  Ginés Sánchez Nov 25, 2019

Vox, nuevo partido español de ultraderecha, parte del boom de partidos pequeños en España, que si bien han puesto sobre la mesa del debate público asuntos que en los muchos años del bipartidismo democrático no salían tan fácilmente a la luz, han también venido a empantanar la política en España, que con su sistema semiparlamentario no ha atinado a formar gobierno, al haberse pulverizado el mapa político.

Vox, Ciudadanos, Unidas Podemos y otros han paralizado el proceso político en el país ibérico, dificultando a las dos principales fuerzas tradicionales y mayoritarias dotar de gobernabilidad al país, por más intentos de todo tipo que se han hecho, negociaciones entre partidos, intervenciones del rey y llamado a repetidas nuevas elecciones.

El llamarle mediocre a un presidente de un país hermano, socio comercial e indisolublemente ligado a su país es una falta de respeto de grandes proporciones; no saben, o seguro sí, pero no les conviene hacer notar que lo saben, que el presidente de México es un conocedor de la historia de su país y acostumbra hacer analogías de situaciones contemporáneas con sucesos históricos, como fue el caso del ejemplo de Hernán Cortés, que sin más sustento jurídico formó un cabildo ilegítimo y fundó la ciudad de Vera Cruz, saltándose al gobernador de Cuba (al cual debía obediencia) y a demás autoridades por encima de él. Si eso no es (de menos) un fraude, entonces yo no sé qué es lo que sea digno de llamar por ese nombre.

Ya los españoles han venido, en los últimos años, a meter sus narices en asuntos políticos mexicanos. Recordemos al ex presidente de Gobierno José María Aznar, llamando, así como si nada, a votar por Felipe Calderón en 2006; mismo Aznar que no mostró ni una pizca de moral al declarar públicamente que de los atentados del 11 de marzo de 2004 había sido ETA la responsable, lucrando políticamente con la enorme tragedia que enlutaba a toda España, ya que estaba a días de las elecciones, y no convenía que la verdad se supiera: habían sido islamistas radicales, por el hecho de que el gobierno popular de la derecha española se plegó a los dictados en política exterior de Estados Unidos. No le funcionó. Es más: le salió contraproducente esa nauseabunda jugada.

Otro caso es el del publicista español Antonio Sola, que pisó tierras aztecas sólo para sembrar veneno, mentira y división, con la campaña de su creacion llamada “Un peligro para México”, que devino en un derramamiento de sangre como el que no se veía en México desde la Revolución. Los casos anteriores, abiertamente en contra de nuestra Constitución.

En el caso del publicista Sola, su despacho o alguno muy parecido, seguro es el que le recomendó al multicitado partido Vox el colgarse de la enorme popularidad de que goza el presidente de México, ahorrándose así millonarios recursos por concepto de publicidad.

En el caso de la economía, no tendríamos por qué omitir aquí que gracias a las subsidiarias en México de dos grandes bancos españoles (Santander y BBVA), sus matrices pudieron sortear la crisis global de 2008. El saqueo de los 300 años de la Colonia palidecen ante un hecho que pareciera asemejarse a una época neocolonial.

Por otro lado, el hecho de que el presidente Andrés Manuel López Obrador mencione una disculpa por los hechos de la Conquista es sólo por la cercanía de los 500 años de estos hechos (2021), para que su conmemoración esté basada en festividades de hermandad y fraternidad entre ambos pueblos, festinar que aquel tremendo choque de dos mundos dio luz a una civilización portentosa, vigorosa y vigente. Olvida Vox también que López Obrador es nieto de español, asturiano, para ser más precisos, y que le bastaría un simple trámite en el consulado general de España en la Ciudad de México para tener en sus manos el pasaporte y la nacionalidad española. n