Derechos humanos

Escrito por  Eduardo López Betancourt Dic 16, 2019

El pasado 10 de diciembre se celebró el Día internacional de los Derechos Humanos, fecha elegida para conmemorar la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948. Esta Declaración, como es sabido, se da en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, tras la constitución de la Organización de las Naciones Unidas. El nuevo reconocimiento de los derechos humanos universales, en la línea del pensamiento de las declaraciones del siglo XVII, de alguna manera es la respuesta frente al dramático abuso del totalitarismo y la violación a la dignidad humana que representó el Holocausto.

En sus 30 artículos, esta Declaración consagra los derechos individuales más relevantes en el orden internacional. Su contenido de derechos se ha ampliado en otros documentos posteriores, pero esta Declaración expresa el núcleo mínimo de estas prerrogativas. Igual, aunque se trata de un documento sin fuerza vinculante, la costumbre internacional la ha hecho un objeto de respeto. En el caso de México, desde la reforma constitucional de 2011, su contenido ha de tenerse en cuenta y respetarse.

Entre los derechos, el artículo 1 señala el fundamento de la declaración, que es la expresión de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Esto supone reconocer que los derechos corresponden a todos los hombres y mujeres, por el simple hecho de serlo. Además, se prevé que reconociendo que las personas, dotadas como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

El artículo 2 consagra el derecho a la no discriminación, al apuntar que toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, el artículo incluye que no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Así continúa la enumeración de prerrogativas fundamentales. El artículo 3 recoge el derecho de todo individuo a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona; el artículo 4 prescribe que nadie estará sometido a esclavitud, ni a servidumbre; de modo que la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Aparece también en el artículo 5 la prohibición de torturas, penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. El artículo 6 se refiere al derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica, y el artículo 7 postula el derecho a la igualdad, al disponer que todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

El asunto con estos derechos, así como con los previstos en otros documentos o en la propia Constitución mexicana es lograr su verdadera vigencia en el mundo de la realidad. Más que en nuevas declaraciones, es el terreno de la realización el que sigue siendo un asunto pendiente que ha de obligarnos a todos. n