Buen gobierno

Escrito por  Raúl Sendic García Ene 03, 2020

Un buen gobierno debe de promover la transparencia y la opinión pública, otorgar eficientes servicios públicos, promover la salud y el bienestar de los ciudadanos, crear un clima favorable para el crecimiento económico, con una opinión pública libre y responsable, con servicios de calidad. Lo contrario a todo esto es un mal gobierno.

El buen gobierno está relacionado con la ciudadanía, con el desarrollo de los individuos, se define que se hace necesaria la construcción de buenos gobiernos con los elementos básicos de la participación ciudadana, la legalidad, la transparencia, la rendición de cuentas, el consenso ciudadano con equidad, sensibilidad y eficacia.

Para la construcción de un buen gobierno se debe de disminuir al máximo cualquier indicador de corrupción, se debe de atender de manera eficaz y eficiente a la población, construir una verdadera visión de estado de gobernanza, para lo cual es fundamental y necesaria la participación de la sociedad en el proceso de la toma de decisiones, con una relación directa entre gobernantes y ciudadanos sin intermediarios, con una sociedad civil informada y organizada.

La transparencia y la rendición de cuentas es el apego a la ley y que las acciones de gobierno estén a la disposición y al alcance de los ciudadanos.

Para lograr un buen gobierno se debe de actuar con responsabilidad, sobre todo en la formación del cuerpo de funcionarios que deben de servir a la sociedad y atender los problemas y reclamos, logrando los consensos en la toma de decisiones, con un acercamiento directo entre gobierno y sociedad en todos los aspectos.

Un buen gobierno debe de actuar dentro del marco legal, de manera imparcial y con el respeto irrestricto a las minorías y a los derechos humanos, con unas fuerzas de seguridad confiables.

La sensibilidad social habla de la construcción de un gobierno humanista, comprometido con la demanda ciudadana, que respete la ley, que se maneje con pulcritud, eficacia y honradez en el manejo de los recursos públicos.

El Banco Mundial señala que más de la mitad de la población manifiesta su desconfianza en las instituciones y que en recientes encuestas levantadas entre líderes de opinión de diversos países señalan que mejorar el modo de gobernar es una de las principales prioridades en materia de políticas en los países, para lo cual se debe de crear instituciones competentes, eficientes, abiertas, inclusivas y responsables, por lo que es fundamental impulsar el crecimiento sostenido para poner fin a la pobreza extrema.

El concepto de buen gobierno se ha difundido en la literatura sobre estudio del desarrollo desde el principio de los años 90. Se está entre construir buenos o malos gobiernos. Los malos gobiernos se caracterizan con problemas como la falta de responsabilidad de una redición de cuentas, la falta de transparencia, la escasa capacidad de previsión de los políticos y funcionarios y la ausencia de estado de derecho.

Un buen gobierno debe de interpretarse como una práctica para maximizar los beneficios sociales. Otro de los aspectos del buen gobierno es la descentralización territorial mediante la transferencia desde el centro hasta instancias locales, con la capacidad en la toma de decisiones y la distribución de los recursos, además de una desconcentración del poder político dentro del estado.

El buen gobierno va de la mano con la gobernanza en el proceso de la toma de decisiones y la implementación de estas decisiones; el buen gobierno se asocia con los indicadores del progreso y el crecimiento económico, la estabilidad democrática y la baja desigualdad, con la ausencia de corrupción, con la construcción de instituciones transparentes, con servicios públicos de calidad, con una austeridad republicana y con un gobierno imparcial sin preferencias personales.

El buen gobierno tiene que ver también con la democracia, con la opinión de los ciudadanos, con el desarrollo de los individuos, con la conciencia social y el empoderamiento ciudadano. n