El corrido mexicano

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ene 09, 2020

Para mi hija Ana Karen

Celedonio Serrano Martínez, autor de La bola suriana y de El Coyote (corrido de la Revolución publicado allá por 1951), y Vicente T. Mendoza, son dos de los grandes estudiosos del corrido mexicano.

El corrido mexicano, a decir de don Hermilo Abreu Gómez, tiene sabor y gracia que sólo a nosotros nos gustan. Pero también el corrido mexicano es inconfundible con los de otros países, por sus cualidades de expresión, en lo cual destacan el corrido largo de El Coyote, de Celedonio Serrano Martínez, nacido en Tierra Caliente, el cual se caracteriza por la poética coherente de un episodio nacional, como lo fue la Revolución Mexicana.

Antecedente de corridos largos es el corrido argentino de Martín Fierro, que compuso José Hernández y que define el espíritu de su patria; en México, Guillermo Prieto destacó los romances en los cuales cantó a los héroes de la Independencia. Francisco Castillo Nájera, compuso El gavilán, corrido de la sierra de Durango.

Volviendo a El Coyote, característico por su métrica extensa por el mensaje que contiene, por sus lindezas y gestos y por la poesía que aflora en su construcción, que en su estructura describe la sobriedad con la cual fue compuesto, descripción de toques crueles y crudos impregnados de furia que describe a los caballos galopantes en tierras áridas e inhóspitas y en llanuras plácidas.

La historia de El Coyote está compuesta por el alma en la guerra, con carabinas y crucifijos que describen la lucha por la tierra y por la libertad, de hombres que lucharon con la ira y el arrojo en encuentros sangrientos por ranchos y caseríos con olor a mezcal y a tierra.

Donde empieza el corrido empieza la historia; El Coyote se despide de sus padres para incorporarse a la Revolución; el anhelo de libertad se funde en una mezcla de odios contenidos y pasión, al grito de ¡Muera el gobierno! ¡Viva la libertad!, la lucha es contra el gobierno opresor, el llamado es al sacrificio, es al levantamiento armado, a la guerra y quizá a la inmolación.

El corrido El Coyote describe a un joven niño guerrillero que nació miserable, que nació en el dolor, que trae en su sangre el desprecio, pero también el honor, con un corazón muy grande, lleno de valor.

Soldado valiente que lucha por sus ideales, que nos habla del amor a la patria, a la familia; que le canta a la lealtad, al honor, al dolor y a morir con valor.

El Coyote fue un soldado de la Revolución que parte a la lucha sin armas, pero con un anhelo de justicia, sabiendo que podría morir, pero con valor y honor; que no llevó carabina, sólo su machete de cinta, que espera tomar un rifle del opresor y llenar su carrillera, que sabe que en los combates se podría ir la vida, pero que anhela que un pueblo rebelado pueda contra el poder porfirista.

Se han levantado en el Norte / Madero con Pancho Villa, / en el Sur el movimiento / ya Zapata lo acaudilla.

Villa no tiene programa, / Madero quiere la silla, / Zapata quiere las tierras / y escuelas, ¡oh, maravilla! / al fin tendremos los pobres / la luz, el pan, la tortilla / sin caravanear al amo / que tanto al humilde humilla.

Aquiles Serdán, en Puebla, / ha sucumbido a las balas, / heroicamente se ha muerto / peleando con sus hermanas; / se ha puesto en Puebla la lumbre / y ya el país arde en llamas.

Su sangre será vengada / y la de cuantos caigamos, / pero es preciso luchar / y no seguir siendo esclavos; / morir por la libertad / es crear el futuro, hermanos.

Sin libertad, compañeros, / la vida es como un infierno, / deber nuestro es conquistarla, / lucharemos con denuedo; / que no ha de ser galardón / que un día baje del cielo.

Nuestro general en jefe / es Emiliano Zapata, / que en Morelos es la arteria / de la rebeldía santa; / la esclavitud va a la tumba, / la libertad nace y canta.

Vamos a luchar, hermanos, / porque nuestros hijos tengan: / tierra para los elotes / y escuelas para que aprendan / el culto a la libertad, / y sus derechos defiendan. n