La Jornada Guerrero - Elementos filtrados por fecha: Miércoles, 13 Septiembre 2017

Es ya insostenible el caso del alcalde de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, pues su actuación es evidentemente del dominio público los graves desaciertos y su alertada negligencia en el desempeño de su delicada tarea; pues sería suficiente invocar a lo recientemente ocurrido con la presidenta del Consejo General del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero, Marisela Reyes Reyes, quien se vio obligada a presentar su renuncia antes de pasar por la experiencia de ser destituida vergonzosamente.

El grave deterioro de la administración municipal ha venido trastocando severamente la buena imagen de las instituciones, rebasando los límites a tal grado de que la opinión pública reclama el relevo inmediato.

El problema se ha mantenido de manera ascendente, no existen evidencias de hacerle frente, por el contrario, cada día se agudiza más; pues tal es el caso del asunto de la basura, que en las últimas semanas, por las diversas calles y avenidas se observan grandes montículos de desechos sólidos, dando una lamentable imagen de una ciudad abandonada e insalubre.

Si fuera por razones de nepotismo, como ocurrió con Reyes Reyes, seguramente ya se hubiese ido del cargo, pues existen señalamientos de que tiene en nómina a parientes de diversos grados, y si pudiese haber algún asomo de pasión y entrega al puesto, hubiera integrado de tiempo completo a su esposa a las tareas del DIF, evitando el comentario ciudadano de mantenerla en su jugoso empleo de la Sagarpa, justo en el área de las finanzas. En el caso de un esmerado comportamiento del orden administrativo y político interno, ha dado mucho qué desear, ya que han sido incontables los movimientos de inconformidad de los trabajadores del ayuntamiento, quienes hasta ayer mantenían tomado el palacio municipal, con sobrada justificación.

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Jueves, 14 Septiembre 2017 00:10

La nueva centralización

Las circunstancias en las cuales se produce la renuncia de Marisela Reyes Reyes al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado (IEPC) no constituyen el único escándalo que se ha producido en ese organismo estatal. Como es ampliamente sabido, la hasta este martes funcionaria estatal era objeto de un procedimiento del INE por nepotismo, además de que en el ámbito local se le cuestionaba la abultada suma monetaria que percibía por desempeñar el cargo.

El 24 de junio de 2014, el INE tomó la rectoría del IEPC. Sucedió como con otros organismos que una vez fueron federales, y luego, a consecuencia de la constante demanda de descentralizar la política y desconcentrar las funciones de gobierno, pasaron a la jurisdicción estatal.

Ese proceso fue empujado por una nueva concepción de federalismo que se extendió por todo el país a la par que la nueva conciencia política que a su vez dio pie a reformas político-electorales de gran calado.

Pero ha debido revertirse a la luz de los resultados de la descentralización-desconcentración, porque, en palabras populares, resultó peor el remedio que la enfermedad.


Así sucedió, por ejemplo, con el manejo de la nómina de la Secretaría de Educación, que llegó a estar en manos del estado, pero acabó por volver a la Federación debido al enorme desbarajuste y al abismo financiero generado por los administradores estatales.

También así sucedió en el sector salud, donde los gobernantes locales crearon miles de plazas sin techo presupuestal, sólo para salir del paso a compromisos y urgencias personales o de grupo político, o necesidades financieras imperiosas de los gobernantes o allegados suyos.

Este proceso de reversión muestra a las claras que cuando ocurrió la descentralización-desconcentración no había las condiciones, sobre todo subjetivas, que permitieran sostener y profundizar esa medida. Resultó una decisión voluntarista, tomada por un gobierno federal acicateado por el arrollador vendaval democrático que se liberó en el histórico proceso electoral de 1988.

Este vigor, sin embargo, con los años se fue apaciguando, y las fuerzas que pudieron servir de contrapeso a los gobernadores se apagaron. Así, éstos acabaron siendo los beneficiarios de esa descentralización del poder que antes estuvo en manos del presidente de la República. Se convirtieron, pues en los nuevos señores feudales de este país.

Su poder se desbordó ante la falta de contrapesos, institucionales o de facto, y ante la inmadurez de la sociedad civil del estado, presta para la movilización, pero incapaz de ir más allá. n

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La renuncia de Reyes Reyes no estuvo en mis manos, responde el gobernador a señalamientos


Chilpancingo, 13 de septiembre. Ingenuo que el gobernador quiera imponer al presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), respondió el jefe del Ejecutivo estatal, Héctor Astudillo Flores, a las quejas de los representantes de los Partidos Políticos de ese instituto.

Este martes la presidenta del IEPC en Guerrero, Marisela Reyes Reyes, renunció a su cargo a pocos días de haber iniciado el proceso electoral.

Dicha renuncia se da en un contexto de demandas en su contra por nepotismo y críticas por su elevado sueldo.

Ante esto, los representantes de los partidos políticos de oposición al PRI externaron su preocupación de que el tricolor y el gobernador Astudillo Flores pretendan imponer al nuevo presidente del IEPC para favorecer a su partido en las próximas elecciones.

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Hallan casquillos en el lugar; “no hay evidencia de disparos”: vocero de GCG

El hecho ocurrió la mañana del miércoles en el crucero de Tierras Prietas, al norte de la capital


Chilpancingo, 13 de septiembre. Policías estatales dispararon a las llantas a un autobús en el que se trasladaban estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.

La acción se suscitó la mañana de este miércoles a la altura del crucero de Tierras Prietas, al norte de la capital, luego de que estudiantes de Ayotzinapa retuvieron una pipa que transporta diésel, así como varios camiones repartidores de mercancías.

Estas acciones de los normalistas, provocó que policías estatales y federales se movilizaran e instalaran diversos filtros de seguridad sobre la carretera de cuota que va hacia Tixtla.

A la altura del punto conocido como Los Túneles, los policías retuvieron al primer autobús en el que se transportaban los normalistas, mientras que un segundo autobús con el número 1563 quedó abandonando en las inmediaciones de la comunidad de Matlalapa, debido a que los policías le dispararon a las llantas.

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