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Miércoles, 14 Noviembre 2018 00:05

A consulta el Tren Maya

Luego del sí en la Consulta Ciudadana para cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de México en Texcoco, estado de México, ahora toca el turno del Tren Maya.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció recientemente que los días 24 y 25 de noviembre próximos se someterán a consulta tres proyectos: el Tren Maya Peninsular y las refinerías de Dos Bocas, en Tabasco y el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, además de 10 programas sociales.

Todas esas consultas se llevarán a cabo en las mismas casillas y bajo la misma dinámica con la que se hizo la del aeropuerto capitalino, y también será encabezada por la sociedad civil por medio de la fundación Arturo Rosenblueth.

Sobre dicha fundación, destacó que el asunto no es que la institución tenga muchas oficinas o tenga mucho dinero, sino la honestidad, porque hay aparatos administrativos burocráticos que consumen muchísimo dinero, pero no son confiables, no se les cree porque no son honestos. Dijo tener toda la confianza a los que están organizando las consultas porque son gente de principios honestos.

La consulta sobre construcción del Tren Maya, la refinería, desarrollo del Istmo y programas sociales será proyecto por proyecto en la misma boleta.

También se consultará a la sociedad sobre las 10 propuestas de programas sociales, entre ellas el apoyo a adultos mayores y a discapacitados, y las becas para jóvenes.

Son mil 500 kilómetros de construcción del Tren Maya para el desarrollo económico, social y cultural del sureste, que es una región que ha estado muy abandonada.

Los estados del sureste, además de otras entidades, como Veracruz y Oaxaca, se encuentran en condiciones de alta marginación debido a la falta de inversiones, por lo que se brindará atención a toda la región; se va a apoyar con esta obra, con este programa y con otros.

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Miércoles, 14 Noviembre 2018 00:05

¿Incapacidad o rapacidad?

Si no resultara dramático y hasta patético, parecería cómico el hecho de que la alcaldesa Adela Román Ocampo tenga que “pedir limosna” a los gobiernos estatal y federal, como ella mismo lo dijo en un evidente arranque de desesperación, para sacar adelante a Acapulco.

El de Román Ocampo no es el único caso en que el alcalde saliente entrega las finanzas municipales en bancarrota; la rapiña ocurre cada tres años.

El presidente entrante tiene que hacer toda suerte de peripecias para salir airoso del trance para, al final de la administración, entregar igual: un ayuntamiento saqueado, ultrajado.

El síndico administrativo, Javier Solorio Almazán, muestra una radiografía de las secuelas de la rapacidad: dio a conocer que el representante de la empresa calificadora de finanzas gubernamentales le informó que Acapulco tiene una calificación BB+, que significa alto riesgo de incumplimiento de sus compromisos financieros, lo que lo limita para atraer inversión.

Dijo que la empresa sugirió como solución para sacar el bote a flote, que se cubran adeudos con la CFE, el Issspeg y el SAT –por no haber pagado el ISR–, que suman unos mil 500 millones de pesos.

Las críticas podrían derivarse hacia el Congreso local recurriendo al argumento de que no elabora leyes que impidan a los alcaldes arrasar con las arcas municipales y manejar al ayuntamiento como su propio feudo para beneficiar a amigos, familiares y allegados.

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