La Jornada Guerrero - Jueves, 29 Marzo 2018
Viernes, 30 Marzo 2018 00:05

El gobierno y los bosques

La advertencia que hicieron ayer ambientalistas de Atoyac –uno de ellos integrante del Consejo Atoyaquense para el Desarrollo Sustentable–, de que en abril o mayo, es decir en el tramo más difícil del estiaje, el río Atoyac, que cruza ese municipio y baña su cabecera, se seque por segundo año consecutivo, no es cosa menor.

Los denunciantes hacen referencia a varios factores determinantes de esta situación: la tala excesiva de árboles en la sierra y la contaminación del afluente a su paso por asentamientos humanos.

Quizá, entre los que no mencionaron, valga la pena mencionar uno más que en general afecta a los cuerpos de agua de nuestro país, si bien no es necesariamente el caso del río Atoyac. Se trata de la excesiva extracción de materiales pétreos de sus lechos, materiales que después son empleados en la construcción a gran escala, específicamente arena y piedra que luego es quebrada y convertida en grava.

Son situaciones similares en varios aspectos. Ambas actividades son, de hecho, aconsejables si son llevadas a cabo con perspectiva de sostenibilidad. A un bosque le hace bien el que los árboles que han alcanzado la madurez sean retirados, pues de ese modo se da espacio a árboles más jóvenes y especies más pequeñas. La naturaleza tiene su propio mecanismo para llevar a cabo esta poda: en una situación normal, durante las tormentas eléctricas los rayos alcanzan los ejemplares de más altura, los derriban y los incendian. Se supone que el daño resultante no es catastrófico porque, por lo general, tras la tormenta eléctrica llega la lluvia, que apaga el siniestro resultante, amén de que sacia la sed de la tierra y le proporciona nutrientes.

Publicado en Editorial

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