La Jornada Guerrero - Jueves, 17 Octubre 2019
Viernes, 18 Octubre 2019 00:05

Tan bueno era que lo dejaron ir

Resulta difícil digerir algunos sucesos que, proyectando cierta percepción, las autoridades los presentan públicamente de una manera que parecen contradecirla.

Así, cuesta trabajo aceptar que, si el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) municipal, Gerardo Rosas Azamar, venía desempeñando un trabajo con buenos resultados, como sigue afirmando la Presidencia Municipal, haya renunciado al cargo.

Si el marino no se retiró por las acusaciones de abusos que al interior de la SSP se emitieron en su contra; si tampoco lo hizo por amenazas de la delincuencia, cuesta trabajo admitir su salida.

Habría que escudriñar a fondo la versión oficial de que se fue porque en la Semar tenía otras tareas que desarrollar.

Irresponsables y desconsiderados serían en la Secretaría si se lo llevaron por esa razón, porque no podrán argumentar que no había otro elemento, entre tantos, que pudiera realizar la encomienda por muy delicada que sea.

Rosas Azamar tenía bajo su responsabilidad la seguridad de los acapulqueños, no tenía bajo su mando a un grupo de marinos que recorrían las playas.

Todavía este miércoles, la alcaldesa Adela Román Ocampo, pese a que los regidores lo cuestionaron siempre por no haber presentado nunca su programa de trabajo, se expresaba de la mejor manera de su colaborador: “el capitán Rosas Azamar –dijo todavía el miércoles– hizo su mayor y mejor esfuerzo; prueba de ello que los índices de violencia disminuyeron y hasta el día de hoy vamos en lo que establece la media nacional en homicidios doloso”.

Es un hecho que si la violencia crece habría que atribuirle cierta culpa al secretario de seguridad, cuya función es prevenir el delito, por tanto, es de justicia reconocerle que, si el índice de homicidios dolosos se redujo, seguramente tiene su mérito el funcionario.

Entonces, ¿por qué se fue?

Si la alcaldía informara que el señor no rindió lo que de él se esperaba; que salió por los señalamientos en su contra; que partió porque no pudo o no quiso presentar su estrategia contra la delincuencia, o porque de plano ya no le convino seguir en el cargo, fácilmente se entendería y no se le buscaría más al asunto.

Pero si se va y todavía lo despiden arrojándoles arreglos florales, de plano no se entiende nada.

Eso por el lado oficial, pero por su parte, Rosas Azamar, si realmente renunció, no puede botar el cargo sin una explicación pública; es deshonroso para un marino de su nivel –capitán de corbeta– dejar la responsabilidad guardando silencio, porque es un puesto público el que desempeñaba, no estaba trabajando para una empresa privada.

Declaró la primera autoridad del puerto que dejará en manos de la Semar el nombramiento del sustituto; por consiguiente, es de esperarse que la institución coloque a alguien al que, si está trabajando como debe ser, no se lo lleve luego para desarrollar otras tareas.

A ver en qué papel quedaría la Marina si, con la ausencia de Rosas Azamar, la violencia repuntara, hecho que se atribuiría a su ausencia. Los acapulqueños necesitan seguridad, merecen respeto y que se les hable con la verdad. n

Publicado en Editorial

Más de 180 familias de cuatro municipios viven hacinados desde hace seis años

Los niños no van a la escuela y hay poco trabajo para los hombres; piden ayuda a López Obrador


Tecpan, 17 de octubre. Más de 180 familias que, por la inseguridad, salieron de sus pueblos en la parte alta de la sierra de cuatro municipios del estado, están desde hace seis años olvidadas por las autoridades del gobierno federal y estatal, hacinados en un hotel de Tecpan y carentes de alimentos, agua, ropa, atención médica; los niños no van a la escuela y los hombres tienen pocas oportunidades de trabajo.

En seis años, según dijeron, el gobierno federal jamás ha dado muestras de estar interesado en brindarles ayuda, por lo que clamaron la ayuda del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Los pobladores son provenientes de las localidades de Cuatro Cruces y Chilacayote, en el municipio de Ajuchitlán del Progreso; Palos Altos y Linda Vista de San Miguel Totolapan; Pie de la Cuesta, de Atoyac y Bajitos de la Laguna de Tecpan. El primer grupo, del pueblo de Linda Vista, llegó a esta ciudad en 2013 resguardados desde su salida, asustados por la inseguridad en la zona, por la Policía estatal, siendo acomodados por funcionarios de la Secretaría General de Gobierno estatal en el hotel en el que están hasta hoy.

Paulatinamente, llegaron otros grupos al mismo inmueble, provenientes de otras poblaciones serranas, a los que las autoridades estatales los amontonaron en el mismo inmueble y los olvidaron, aseguró Pablo Angulo Rojas, representante de los desplazados.

Abundó que desde su llegada a Tecpan fue poco el contacto que tuvieron con las autoridades de la dependencia estatal, y apuntó que si se mantienen en esta ciudad es porque han logrado abrirse paso por cuenta propia, a pesar de las condiciones precarias e insalubres en las que habitan el edificio.

Un año después de su llegada, agregó, los funcionarios estatales se comprometieron a ayudarlos con proyectos productivos para iniciar un negocio, acomodar a los menores en las escuelas de la ciudad, así como proporcionarles terrenos para que ellos mismos construyeran una vivienda, lo que hasta la vez no sucede, afirmó “porque el gobierno se olvidó ya de nosotros”.

Asentó que aunque los niños van a la escuela, éstos carecen de uniformes y útiles escolares, porque el dinero que ganan sus padres contratándose de jornaleros no alcanza, “porque no saben hacer otra cosa, además de que en el municipio hay pocas fuentes de trabajo”.

Al reunirse en un área dentro del hotel, los pobladores gritaron al mismo tiempo “queremos solución”, y demandaron al presidente de México Andrés Manuel López Obrador que los ayude, “porque no basta conocer todas las comunidades del estado, como él pregona, lo que importa es atenderlas y solucionar sus problemas”, puntualizó Angulo Rojas.

Publicado en Sociedad y Justicia

El proceso de paz no es de un mes, por lo que no aflojaremos el paso, sostiene

Ante diputados locales, el mandatario estatal emite un mensaje por cuarto año de gobierno


Chilpancingo, 17 de octubre. El gobernador Héctor Astudillo Flores llamó al presidente Andrés Manuel López Obrador y a los diputados federales a destinar más recursos para Guerrero “y lograr la transformación de México”.

Este jueves, Astudillo Flores rindió su informe de gobierno a cuatro años de haber asumido el cargo como gobernador de Guerrero, tiempo que –aseguró– ha transcurrido en un contexto de cambios políticos importantes, como la nueva configuración de fuerzas políticas, tanto en el ámbito nacional como estatal.

Astudillo recalcó que fue el primero en reconocer la voluntad popular y se ofreció para trabajar con el Poder Legislativo y el nuevo gobierno federal.

Aun cuando reconoció la disposición, acompañamiento y apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, reprochó que actualmente los estados se enfrentan a “restricciones presupuestarias” que dificultan la consecución de programas y proyectos en beneficio de la población.

Astudillo aprovechó para pedir a López Obrador que siga apoyando a Guerrero bajo el precepto “por el bien de todos, primero los pobres” y haga una reasignación del presupuesto para Guerrero para 2020.

“Conmino especialmente y respetuosamente, al presidente de la República y al Congreso federal a que se mantenga un fuerte compromiso presupuestal con el estado de Guerrero (…) para abatir sus rezagos e impulsar su desarrollo. El Presupuesto Federal debe favorecer también al campo, a la infraestructura de agua potable, caminos y también a la promoción turística”.

En materia de seguridad, el gobernador aseguró que “no aflojaremos el paso” pues el proceso de paz no es de un mes, ni de un año, “es más amplio e implica a todas las autoridades”.

Reconoció al Ejército mexicano, a la Marina Armada de México, a la Guardia Nacional y a la Policía del Estado, “por su invaluable apoyo porque es significativo para avanzar en la recuperación de la paz social que reclamamos todos los guerrerenses”.

El gobernador también retomó el caso Ayotzinapa, el cual, “es una herida abierta” y llamó al gobierno federal para que las investigaciones que se han iniciado permitan conocer la verdad de lo que sucedió, dar con el paradero de los 43 normalistas; reivindicar la dignidad de futbolista de los Avispones, David Josué García Evangelista, el operador del autobús, Víctor Manuel Lugo Ortiz, los integrantes del club de fútbol Los Avispones, así como la señora Blanca Montiel Sánchez, a quienes les manifestó su respaldo en los procesos de reparación integral del daño.

“Debemos encontrar la verdad y la justicia; nosotros como lo hemos dicho y lo hago hoy en este lugar, rechazamos la liberación de los implicados”, indicó.

Astudillo se dirigió a los legisladores, a quienes les dijo que están por entrar al quinto año de gobierno, un año de retos pero también de acercamiento ante los tiempos políticos, motivo por el que los llamó a fortalecer el diálogo y el acuerdo.

Publicado en Política

Chilpancingo, 17 de octubre. Unos 100 desplazados por la violencia en comunidades de Chichihualco bloquearon la autopista del Sol, en el punto conocido como Parador del Marqués, para exigir condiciones para regresar a sus pueblos, pues están a un año de haberse salido de sus casas.

Minutos antes de las 10 de la mañana, unas cuatro camionetas de la ruta Chilpancingo-Chichihualco se estacionaron en la gasolinería ubicada a un costado del Parador, de donde descendieron un medio centenar de pobladores.

La lluvia en ningún momento cesó, debido al ciclón tropical que tocó tierras guerrerenses, pero ese no fue impedimento para que los pobladores protestaran y exigieran mejores condiciones de vida para poder regresar a sus viviendas.

Cubriéndose con sombreros, nailon, paraguas, impermeables, incluso algunos sin nada, bloquearon el carril norte-sur de la autopista, donde patrullas de la Policía Estatal se encontraban en el sitio.

Los policías quisieron impedir que bloquearan el carril y discutieron con los manifestantes. Un espacio quedó abierto para que circulara lentamente el tráfico vehicular, pero los desplazados buscaron la manera de cerrar el paso completamente.

Acordaron que, si en 10 minutos no llegaba alguna autoridad que les garantizara una reunión con el gobernador Héctor Astudillo Flores, cerrarían el paso completamente.

Los desplazados terminaron cerrando el paso totalmente, y a la par en otro carril, a un costado del encauzamiento del río Huacapa, de un camión bajaron unos 30 policías estatales antimotines, estos que tienen el único fin de desalojar a cualquier grupo de manifestantes, como ha pasado últimamente con quienes quieren realizar un bloqueo.

Posteriormente llegó personal del gobierno del estado, y prometió a los manifestantes que el martes a mediodía el gobernador los recibirá en Casa Guerero, por lo que decidieron retirarse.

Publicado en Sociedad y Justicia

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