La Jornada Guerrero - Martes, 19 Noviembre 2019
Martes, 19 Noviembre 2019 23:21

Lamento boliviano en México

El golpe de Estado militar en Bolivia contra el gobierno del presidente Evo Morales, si bien es un retroceso a los gorilatos de las juntas militares y todas esas barbaridades en América Latina, y en el Cono Sur en particular, y si bien México en sus argumentos sale impecablemente librado, dada su tradición en su política exterior de no intervención y de asilo político, no deja de ser un asunto espinoso e incómodo para la 4-T. Remitámonos a los orígenes y las causas que derivaron en el citado golpe de Estado:

Evo Morales no podía reelegirse, segun la Constitución, por un periodo más; es entonces cuando empieza a jugar, en 2016, peligrosamente con las leyes emanadas de la carta magna de su pais; convoca a un referéndum para modificarla, en el que simplemente se pregunta al electorado SÍ o NO para, en su caso, modificar algunos artículos relacionados con el tema. Inesperadamente para él y su gobierno, triunfa el NO, si bien por estrecho margen.

Morales, en vez de cumplir su palabra empeñada públicamente, de “irnos en silencio si triunfa el NO”, sigue manipulando. Ya se podría hablar de torcer la ley a su favor, incluidos ahora los poderes Legislativo y Judicial.

A la postre, se sale con la suya y consigue la posibilidad de participar como candidato en las recientes elecciones de 2019.

Ya en esta elección del 20 de octubre se notan algunos patrones desaseados y dudosos en el proceso de cómputo de los votos, y ante un escenario que no le favorecía y que perfilaba una inconveniente (para él) segunda vuelta, viene una suerte de apagón del sistema de cómputo, y a partir de ese momento, un comportamiento más que atípico en los resultados reportados, obvio que a favor del presidente Evo Morales.

No es casualidad que el mensaje del presidente López Obrador del domingo aciago, publicado en su cuenta de Twitter mediante un video, muy sutilmente compare dicho proceso electoral con el fraude en México en 2006, ergo con el mismísimo Felipe Calderón, y mencione incluso el altísimo costo humano que tuvo en Mexico. Pero lo felicita (hasta ese momento) por su decisión de reponer todo el proceso electoral, como lo habia sugerido la OEA, y por “privilegiar la paz” al optar por ese camino.

Horas después viene la papa caliente para el gobierno mexicano, al prohibirle los gobiernos de Chile, Argentina, Perú y Brasil sobrevolar a Evo, al que ya sus traidoras fuerzas armadas lo habían obligado (sugerido) a renunciar como presidente, cuando se sabe de una orden de captura del gobierno ursurpador militar en su contra, de la destrucción de su casa por el ejército y el incendio de las de algunos familiares directos; se convierte entonces ya en una cuestión de vida o muerte. Es entonces cuando el canciller Ebrard, de manera más que ejemplar, coherente y digna, ofrece el asilo político a Evo.

De entrada, hay quienes ven un dejo de incongruencia que ya aprovechan voces opositoras, al acoger a un presidente que tuvo, al final, un comportamiento parecido al del impresentabe Felipe Calderón.

Por otro lado, no deja de ser triste cómo un presidente como Evo Morales, con unos resultados impresionantemente positivos en su larga gestión, y que por lo mismo pudo irse en hombros y por la puerta grande, haya escuchado el canto de las aduladoras sirenas y haya intentado perpetuarse en el poder, haciendo que quizá salga, ya de manera definitiva (nadie puede conocer el colofón de esta escabrosa historia) por la puerta de atrás, con la imagen a cuestas hasta como la de un intento frustrado de dictador.

Adicionalmente, no faltan quienes, sin pudor alguno, ya no se limitan a explicar los orígenes de esa crisis, sino que festinan abiertamente el grotesco, dañino y peligrosísimo golpe de Estado. Eso por supuesto que exhibe su ruindad, y tambien le suma a agitar las aguas del debate polarizado en México. n

Publicado en Artículo
Martes, 19 Noviembre 2019 23:19

Convocatoria mal enfocada

Fatal se vio el secretario del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, Marcial Rodríguez Saldaña, al convocar a los morenistas a movilizarse contra “los ataques de grupos conservadores”, en apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si el objetivo del dirigente era quedar bien, quedó muy mal pues, para empezar, López Obrador no necesita de movilizaciones porque, demostrado está, sigue contando con el respaldo de la mayoría de los mexicanos.

Demasidado agitada está la entidad por la violencia, como para llamar a marchas, plantones, asambleas informativas, mítines, volanteo, brigadas cívicas para demostrar algo que no necesita demostración.

Queda claro que Rodríguez Saldaña pretende dividir a los guerrerenses con este tipo de movimientos y al etiquetar, además, a los ciudadanos al llamarlos conservadores por no coincidir con la manera de pensar y actuar del Presidente.

La intolerancia del dirigente no podría ser más manifiesta, desde el momento en que busca que todos piensen de la misma manera, cuando todos tienen el derecho de expresar libremente lo que piensan y sienten.

¿Alguien ha atentado contra la persona del Presidente? ¿Ha habido intentos de derrocarlo? ¿Le han faltado al respeto?

Entonces, ¿de dónde surge esa idea de Rodríguez Saldaña de soliviantar a los militantes morenistas?

¿Quiere el dirigente enardecer a las multitudes para que incurran en desmanes? ¿Es su plan que arremetan contra aquellos a los que llama conservadores?

Si bien es cierto que convoca a movilizaciones pacíficas, no menos cierto es que, en un momento dado, nadie podrá controlar a los manifestantes, sobre todo que ya les están inoculando la idea de que alguien está contra el Presidente.

Si Rodríguez Saldaña llamara a los guerrerense a la unidad, a trabajar de acuerdo con el Presidente fortaleciendo sus proyectos, otro resultado habría y de otro modo se entendería.

Bien haría el secretario morenista en abstenerse de incendiar Guerrero cuando ya la delincuencia se ha encargado de vapulearlo.

Muchos son de por sí los bloqueos, las marchas, las manifestaciones públicas que ocurren todos los días por diversas razones, como para que el morenista se proponga echarle gasolina al fuego; en vez de ello, mejor haría en ponerse a trabajar, que sería la manera más efectiva de quedar bien. n

Publicado en Editorial

Archivo

« Febrero 2020 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29