La Jornada Guerrero - Miércoles, 11 Diciembre 2019
Miércoles, 11 Diciembre 2019 23:46

El mensaje de los números

Cuando la autoridad asevera que la lucha contra la inseguridad se ve en los números, no hay más que concederle razón, así sea en parte, puesto que algún parámetro se tiene que considerar para medir y determinar en base en ello si hay aumento o disminución.

Cierto es que los números ni se enfrían ni se calientan; también es cierto que lo que no se puede medir no puede evaluarse; no obstante, en este caso no hay la seguridad de que los números reflejen la realidad.

Pueden ser una aproximación, una referencia, de acuerdo, mas no la verdad inobjetable.

Cuando la voz oficial expresa que la lucha contra la inseguridad se ve en los números, evidentemente se refiere a que los homicidios dolosos se han reducido.

Esa puede ser una apreciación subjetiva, si tomamos en cuenta que no todos los asesinatos son registrados por la autoridad; prueba irrebatible es el caso de los desaparecidos y a los que sus familiares dan ya por fallecidos.

Oficialmente no están muertos, pero tampoco están vivos.

Luego entonces, las cifras de homicidios, los porcentajes comparativos en poder del gobierno, no reflejan necesariamente la realidad.

Además, hablar de inseguridad y violencia no es sólo considerar las pérdidas de vida, que es el renglón en el que concentra su atención la autoridad, sino que hay otros ilícitos a los que no les da mucha importancia, como es la extorsión.

Hay sectores, como el empresarial por ejemplo, que claman porque se combata el cobro de cuotas, pero no les hacen caso. La suya es una voz en el desierto.

Ni aproximaciones de casos se manejan porque pareciera que no existen, pues los extorsionados no presentan denuncia penal por falta de confianza en las autoridades.

Para el gobierno hablar de muertos es hablar de cuerpos inertes a la vista; sólo así pueden contabilizarse; las extorsiones las desdeña porque no ofrecen evidencia; la delincuencia no extiende recibos, ni expide pagarés.

Castiga con plomo la resistencia; es ahí donde el Ministerio Público pone en movimiento su sistema de contabilidad, porque cuenta cadáveres, no extorsiones.

Tampoco hay denuncias de todos los secuestros.

Luego entonces, no deberían pavonearse mucho de que están trabajando y dando resultados, porque si los homicidios van a la baja, como dicen, las extorsiones y los cobros de piso van al alza y también implican inseguridad.

Naturalmente, encontrándose inmersa en el pantano, la autoridad agarra la primera liana que se le atraviesa para mantener medio cuerpo fuera; así, si no se salva, pero tampoco se hunde. n

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