La Jornada Guerrero - Domingo, 15 Diciembre 2019
Lunes, 16 Diciembre 2019 00:19

Respiro para Capama

En el score de la actual administración municipal, de justicia es anotar tres puntos a favor de la presidenta municipal, Adela Román Ocampo, en el caso de la Capama.

De acuerdo con información de la oficina de prensa del municipio, la alcaldesa logró que la CFE se comprometiera a reducir las tarifas de energía eléctrica; que no  se vuelva a cortar el suministro del energético y que la Federación apoye con recursos al municipio para el pago de la deuda que tiene la paramunicipal, así como para liquidar a trabajadores municipales conforme a la ley.

Casi nada.

De aterrizarse ya en la práctica estos compromisos, constituirá una bocanada de aire que oxigenará en buena parte las finanzas de la Capama, porque el pago de energía eléctrica consumida por los sistemas de bombeo representa un gasto importante, en tanto la deuda con la paraestatal es una pesada losa que dificulta severamente su operación.

Capama no la tiene fácil.

Según el síndico administrativo del ayuntamiento, Javier Solorio Almazán, el organismo padece un adeudo histórico de mil 200 millones de pesos, de los cuales 500 millones se adeudan a la CFE; 135 millones a proveedores; 170 al Issspeg, y más de 75 millones a Hacienda por concepto de Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Pero la salida del túnel no se ve tan distante si el ayuntamiento logra recuperar los 188 millones 605 mil 346 pesos y 98 centavos del fraude que sus directivos perpetraron en 2016, plenamente comprobado por la Auditoría Superior del Estado (ASE).

El panorama mejorará aún si recupera también 170 millones de otro fraude, pero éste cometido en 2018.

Otros aires correrán si, por otro lado, tal como se comprometió la alcaldesa, el jurídico del ayuntamiento actúa contra las empresas e instituciones públicas que tienen adeudos por el servicio.

Hizo ver que hay empresas e instituciones públicas que no han pagado el servicio de agua potable hasta durante 10, 15 años y que incluso “hay gente que nunca ha pagado”.

Si poseedores de inmuebles ubicados en la zona turística evaden el pago del predial, como asegura el síndico Solorio Almazán, nada remoto sería que tampoco cubrieran el costo del agua, por lo que no estaría de más que la Capama hiciera una revisión a fondo entre todas las empresas.

Igual mejorarían las finanzas de la paramunicipal si se atreve a cobrar el servicio a aquellos actores políticos que, de acuerdo con señalamientos del director de Capama, Leonel Galindo González, tienen adeudos de hasta 40 meses por consumo de agua.

Mucha es la tela que hay de donde cortar; lo importante reside en que las actuales autoridades se decidan a administrar debidamente; si las anteriores llevaron a la paramunicipal a la quiebra, por eso llegaron ellos: para poner orden.

La quiebra de Capama tiene un origen muy claro: el saqueo impune desde su interior –que no se concibe sin la complicidad de quienes tienen bajo su responsabilidad la fiscalización interna, al igual que la de los fiscalizadores externos, léase ASE–, y la deficiente administración de sus funcionarios, que se han valido del cargo para sacar provecho personal.

El cáncer está diagnosticado y bien localizado, pero no ha llegado alguien con ganas de proceder con la quimioterapia o la cirugía; la 4T parece tener ya listo todo el instrumental; queda ahora esperar a ver si se atreve a entrar a quirófano e hincar el bisturí o se concreta a expedir el acta de defunción. n

Publicado en Editorial

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