La Jornada Guerrero - Jueves, 06 Junio 2019
Viernes, 07 Junio 2019 00:05

Promesas imposibles

Queda claro que, aparte de la economía y el medio ambiente, la seguridad pública es uno de los temas que más interesan a la población y deben interesar a los tres órdenes de gobierno y a los tres poderes.

También queda claro que, en el ánimo de ser realistas, de ningún político deberíamos esperar que cumpla 100 por ciento lo que ofrece cuando anda en busca del voto popular, porque todos sabemos –y el que diga que no, se engaña solo– que en su mayoría se trata de promesas incumplibles.

En el ámbito federal se le exige a Andrés Manuel López Obrador que acabe con la inseguridad porque dijo que lo haría a la brevedad tras llegar al gobierno; en Guerrero ya pasaron más de tres años y se le sigue exigiendo al gobernador, Héctor Astudillo Flores, su “orden y paz” ofrecido y que no llega.

Promesas, promesas… ¿y qué dice un priísta de hueso colorado al respecto? “En campaña se pueden decir muchas cosas”, expresó ante periodistas el senador acapulqueño Manuel Añorve Baños, y aunque pareciera una postura cínica –porque él mismo ha ofrecido cosas en campaña y lo seguirá haciendo–, también podría calificarse como honesta, que no honrada.

Y sí, en campaña se tiene la fórmula mágica para acabar los problemas del país, pero ésta queda extraviada una vez que se asume la responsabilidad; los electores deberíamos ya estar curados de la etapa de promesas, y votar por aquel en quien confiemos que puede hacer un buen gobierno y que tiene la intención de hacerlo.

En materia de seguridad, como en muchas otras, si bien es verdad que el gobierno tiene la responsabilidad de proporcionarla, también es cierto que en los lugares donde se ha logrado mejorar es que se hicieron muchas cosas y participaron todos los sectores sociales para que esto ocurriera.

Es decir que para llegar a donde llegamos con la inseguridad pasaron también muchas cosas: descuidos del gobierno, sí, pero también apatía de empresarios, organizaciones y hasta de la familia, que es de donde sale el ente que más tarde pondrá en jaque a la sociedad.

Muchos vicios se dejaron crecer y, si queremos volver a la tranquilidad, tenemos que deshacernos de ellos y tomar nuevas acciones, todos.

Con la aprobación de la Guardia Nacional en el Senado –militarizada o no, cuestión de enfoques– se da un paso importante en esta búsqueda de pacificar al país, porque se da al Presidente, si bien no una ley como la propuso, sí herramientas con las que puede hacer frente a la inseguridad y dar, así, resultados que todos los mexicanos esperamos.

En la estrategia de pacificación se está incluyendo dotar de más recursos a las policías estatales y municipales con el objetivo de reforzarlas y que puedan hacer frente al ámbito que les corresponde en el engranaje de las delincuencias en acción.

Así como dice López Obrador, que las escaleras de la corrupción se barren de arriba hacia abajo –que no es cosa menor–, también se está implementando la estrategia de concordia desde el gobierno federal; y ahora tiene que pasar por los estados y los municipios, la familia incluida, cosa que no se logra en tres meses, aunque así se haya prometido.

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