La Jornada Guerrero - Jueves, 01 Octubre 2020

Manifiesta que Guerrero puede ser el lugar que soñamos y merecemos todos

El estado puede y tiene que ser mejor, dice, y anuncia que dedicará su vida a construir ese proyecto

Agradece al presidente López Obrador y al gobernador Astudillo por las facilidades que le brindó


El delegado del gobierno federal en el estado de Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, informó que en días pasados presentó su renuncia a la Delegación de Programas para el Desarrollo, para dedicarse, expresó, al proyecto de construcción de un mejor estado de Guerrero.

En conferencia de prensa en el salón Mirage del edificio Costera 125, Sandoval Ballesteros manifestó que “Guerrero puede ser el lugar que soñamos y merecemos todos; el sitio donde los anhelos de nuestra gente sean alcanzables; donde no le quedemos a deber a los ciudadanos. Guerrero puede y tiene que ser mejor. Y a construir ese proyecto dedicaré mi vida, como lo he venido haciendo hasta ahora”.

Sandoval Ballesteros sostuvo que deja una delegación trabajando con honestidad, con apoyos entregados a casi 1.4 millones de personas, casi 40 por ciento de la población de la entidad, y anticipó que esperará los tiempos que marca la ley y el partido Morena, para anunciar su próximo paso en el escenario político.

En su discurso, Pablo Sandoval agradeció al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, e hizo mención del gobernador Héctor Astudillo Flores (PRI), al expresar que “reconozco la actitud de respeto y cooperación del gobernador. Gracias a las facilidades que nos brindó, en el gobierno federal logramos ser más eficaces que nunca”.

Sandoval Ballesteros señaló que “logramos que la política social funcione con honestidad y de la mano del pueblo”, y resaltó que ahora sí llegan los recursos a los beneficiarios, ya no llegan incompletos, ni se pide nada a cambio.

El ex candidato a gobernador de Guerrero (2015, Morena), manifestó que “superamos resistencias y dificultades. Los recursos rinden más pues ya no se pierden en una cadena de burocracia. Los programas en Guerrero se operan como un derecho de ciudadanos y obligación del Estado. Se acabó de tajo con el uso político de programas sociales, se acabó la manipulación”, enfatizó.

El nieto del luchador social Pablo Sandoval Cruz, expresó que “Guerrero ha sido parte de todas las revoluciones del país y debe ser protagonista de la Cuarta transformación”.

Sin embargo, advirtió Sandoval, “Guerrero está lejos de ser el estado que soñamos. Y mientras tanto, gobiernos anteriores trabajaron para unos cuantos”.

Anticipó que “tenemos que trabajar por un cambio verdadero en el estado, buscar un gobierno honesto y que responda a la gente. Que se integre con gente honesta, que se haya formado en los principios de la izquierda”.

Por último, Sandoval indicó que “para nadie es un secreto que estoy comprometido con Guerrero. Es un momento histórico y debemos empujar todos para impulsar la cuarta transformación en el estado de Guerrero”.

Publicado en Política
Viernes, 02 Octubre 2020 00:56

No Fone, la encrucijada

Aunque no fue en la actual administración estatal que surgió el problema de trabajadores no integrados al Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone), es el gobierno de Héctor Astudillo Flores el que tiene que lidiar con el conflicto de no tener recursos para cubrir sus salarios.

El final del túnel no se avizora en ninguna parte; lejos de vislumbrarse una solución, que reside en el gobierno federal, el caso se agrava más.

El asunto denominado No Fone está lejos de tocar fondo. El que ya lo tocó es el gobierno estatal que, lo ha advertido Astudillo Flores, no tiene de dónde tomar dinero para pagar las quincenas; en consecuencia, cada 15 días no se hacen esperar las protestas de los afectados, que reclaman su salario.

El secretario de Finanzas, Tulio Pérez Calvo, explicó que al asumir el cargo, el gobernador halló 13 mil 100 plazas que no estaban integradas al Fone y que en cinco años se ha anexado a más de 7 mil trabajadores.

La idea del gobierno estatal consiste en que la Federación absorba a los empleados que están fuera del fondo; no obstante, ha sido reacia a ceder.

Y no le falta razón: desde 1999, las administraciones estatales han venido concediendo plazas sin contar con el techo presupuestal correspondiente y sin tener la aprobación del gobierno federal.

Cada gobernador ha pellizcado recursos a diversos programas y secretarías para pagar los salarios, pero en la actual gestión, la granada le explotó en las manos a Astudillo Flores, porque ya no hay de dónde sacar moneda.

Las gestiones que ha hecho ante el gobierno federal para que absorba la nómina no han dado los frutos esperados; hoy en día, con los ajustes presupuestales, el panorama empeora.

Así, el gobierno estatal no tiene dinero; los trabajadores reclaman su salario y la Federación se resiste a entregar recursos, así como a atraer a los afectados No Fone.

En el horizonte no se otean más que barruntos de tempestad. n

Publicado en Editorial

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