La Jornada Guerrero - Lunes, 05 Octubre 2020
Martes, 06 Octubre 2020 00:26

Papagayo, ¿cuna de corruptelas?

El 22 de septiembre pasado, el Congreso del estado exhortó al titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu federal), Román Meyer Falcón, a presentar un informe de la remodelación del parque Ignacio Manuel Altamirano (Papagayo), porque los diputados, argumentaron, desconocen el proyecto.

La exhortación incluía a los titulares de las secretarías de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento Territorial (Sduopot), Rafael Navarrete Quezada, y de Desarrollo Social (Sedesol), Mario Moreno Arcos, ambos del gobierno estatal.

Evidentemente, tanto el funcionario federal como los dos estatales han hecho el vacío a los legisladores.

Y vaya que sí ha habido cuestionamientos sobre las obras, sin que se llegue al esclarecimiento de los mismos.

El 20 de febrero, miembros del Colegio de Arquitectos de Guerrero clausuraron de manera simbólica la construcción de la barda perimetral; su presidente, Miguel Ángel Moreno Lanche, dijo que eran unos dos metros de banqueta de la Costera los que estaban siendo ocupados ilegalmente por la construcción de la barda quitando espacio para transitar a los peatones.

El 2 de marzo, integrantes del observatorio ciudadano de las obras de remodelación, encabezados por Bernardo Salas Roldán, se quejaron de que no se les permitía participar, ni se transparentaba el uso de los recursos del proyecto en el que se invierten 300 millones de pesos de Federación y estado, como tampoco el destino final de los animales y de los recursos naturales que salían del lugar.

El 5 de junio, constructores, arquitectos e ingenieros del estado acusaron a Meyer Falcón de incurrir en corrupción en la licitación de las obras del parque.

Nadie les hizo caso.

El 3 de septiembre, los presidentes de la Asociación de Empresas Constructoras de Guerrero (AEC), José Luis Cuevas Pano, y de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) delegación Guerrero, José Alberto Díaz Servín, volvieron a la carga.

Insistieron en que había corrupción en Sedatu y en que su titular asignaba las obras a sus allegados, pasando por alto la licitación.

Queda claro que los constructores patalean porque no les dan obras y de eso se quejan, diciéndose relegados, pero eso no significa necesariamente que los señalamientos que hacen sean falsos.

No obstante, los volvieron a ignorar.

Pero nadie de los quejosos puede considerar que está solo con sus lamentos; a los diputados también los han ninguneado. n

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