La Jornada Guerrero - Domingo, 19 Abril 2020
Lunes, 20 Abril 2020 02:34

La responsabilidad de CFE

Si bien los ejercicios de visualización del futuro son siempre muy inciertos, es frecuente oír o leer que cuando termine la emergencia por la irrupción del virus nuevo que tiene a la humanidad al borde de la histeria, el Covid-19, el mundo será distinto, que muchas costumbres y hábitos habrán cambiado.

Es posible que así sea, aun cuando no hay manera de asegurarlo. Hasta ahora ningún gobierno ha caído a consecuencia de la pandemia, si bien por lo demás la gente no ha tenido oportunidad de cobrar factura alguna, si es que la hay.

En lo que respecta a la CFE, en México, sin embargo, sí habrá decisiones que deban ser aclaradas, si no al final de esta crisis sanitaria, al final de este sexenio federal o en algún otro momento.

La empresa del Estado mexicano decidió congelar sus tarifas para contribuir a la superación de este trance difícil que significa la expansión del coronavirus en territorio nacional.

Sin embargo, los cientos de miles de microempresarios y trabajadores informales que han quedado en el desempleo por el cierre obligado de sus negocios no están teniendo ingresos como para mantenerse al corriente en el pago de muchos servicios que constituían su nivel de vida, entre ellos el de la energía eléctrica.

Muchos otros –trabajadores formales– están en situación similar porque sus empresas los pusieron en descanso obligado alegando que no tienen dinero para seguir pagando sus salarios, así lo haya ordenado el gobierno federal, incluso con el amago de acción penal.

Pero el congelamiento de tarifas eléctricas es insuficiente no sólo por eso; la situación se agrava porque esos cientos de miles, incluso millones, de desempleados tienen que pasar la mayor parte del tiempo encerrados en casa, para no contagiarse ni contagiar.

Permanecer en casa obliga a consumir más electricidad, sobre todo en los estados costeros del sur-sureste del país, entre ellos Guerrero, donde las temperaturas ya comenzaron a elevarse ante la proximidad del verano. Eso significa que, aun con las tarifas congeladas, el cobro que haga la CFE a sus clientes al final del encierro será mayor, y el desembolso tendrá que ser, en consecuencia, mayor.

Claro, debe considerarse que también la empresa vive su propio drama, y cómo no. En mayo del año pasado condonó una deuda de 11 mil millones de pesos a pobladores de Tabasco, al margen de alguna otra condonación menor a ciertos sectores específicos.

Tal vez por eso no está en condiciones de apoyar de manera más decidida a los mexicanos en esta crisis sanitaria.

Pero hay otros temas por los que la hasta hace poco paraestatal deberá responder: uno de ellos es la reactivación de la cadena productiva del carbón como combustible de sus centrales eléctricas, que estaba en pausa en virtud del Acuerdo de París, con el que nuestro país se había comprometido, como la mayoría de los otros países del mundo, en aras de ralentizar el calentamiento global.

Sus decisiones en ambos campos tendrán consecuencias, de eso no hay duda. n

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